Dominio
Primer ámbito: Normas fundamentales

En este capítulo se describen las normas en materia de:

  • Participación de la comunidad: participación y recursos locales
  • Coordinación
  • Análisis: análisis, estrategias de respuesta, monitoreo, evaluación.

Las normas aquí descritas son esenciales para una respuesta educativa eficaz. Constituyen la base para la aplicación de las normas en materia de acceso y ambiente de aprendizaje, enseñanza y aprendizaje, maestros y otro personal educativo, y política educativa.

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Acciones clave y orientaciones para:

Los miembros de la comunidad participan de manera activa y transparente y sin discriminación en el análisis, la planificación, el diseño, la aplicación, el monitoreo y la evaluación de las respuestas educativas.

Acciones clave

Distintos miembros de la comunidad participan activamente en la priorización y planificación de actividades educativas para garantizar la prestación segura, eficaz y equitativa de los servicios educativos.

Vea las notas de orientación:

Las comisiones de educación de la comunidad incluyen representantes de todos los grupos vulnerables.

Vea las notas de orientación:

Los niños, niñas y jóvenes participan activamente en el desarrollo, la aplicación, el monitoreo y la evaluación de las actividades educativas.

Vea las notas de orientación:

Una amplia gama de miembros de la comunidad participan en el análisis general, análisis de contexto, auditorías sociales de actividades educativas, revisiones presupuestarias conjuntas y actividades de reducción del riesgo de desastres y mitigación de conflictos.

Vea las notas de orientación:

Todos los miembros de la comunidad tienen oportunidades de formación y fortalecimiento de la capacidad.

Vea las notas de orientación:

Notas de orientación
1
Participación inclusiva de la comunidad

Las autoridades educativas y otros interesados en el sector de la educación deben garantizar la participación de la comunidad en el análisis, la planificación, el diseño, la aplicación, el monitoreo y la evaluación de las respuestas educativas. Todo miembro de la comunidad afectada debe tener la posibilidad de participar, sin importar su edad, género, etnia, religión, orientación sexual o eventual discapacidad, infección por VIH u otro factor.

Las autoridades educativas y otros interesados en el sector deben dar participación a la comunidad en la tarea de determinar:

  • las necesidades educativas de todos los educandos; 
  • los recursos financieros, materiales y humanos disponibles en el ámbito local;
  • las relaciones existentes y cambiantes entre niños y niñas, jóvenes y adultos;
  • la dinámica de poder dentro de la comunidad, incluidas las relaciones entre grupos lingüísticos y todos los grupos que puedan ser excluidos;
  • problemas, inquietudes y amenazas relacionados con la seguridad;
  • formas de proteger a las instituciones educativas, al personal y a los educandos de posibles ataques, incluso de violencia de género;
  • amenazas locales, ubicaciones seguras y accesibles para las escuelas y otros espacios de aprendizaje y enfoques locales a la reducción del riesgo de desastres;
  • formas de integrar mensajes pertinentes, vitales y sensibles a los conflictos en todos los aspectos de la respuesta educativa, incluidos mensajes sobre las principales amenazas a la salud de la comunidad.

Deben crearse estructuras que favorezcan vínculos más sólidos entre la familia, la comunidad y las escuelas u otros espacios educativos de manera participativa, inclusiva y consultiva.

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2
Comisión de educación de la comunidad

Es un grupo que reconoce y trata de atender las necesidades y los derechos educativos de todos los educandos en una comunidad. Otras denominaciones posibles son “asociación de padres, madres y maestros” o “comisión de administración escolar”. Este órgano puede ayudar a la comunidad mediante actividades de formación y fortalecimiento de la capacidad, o suscitando la participación de autoridades locales y otros interesados en la educación para que apoyen programas educativos. Si no existe ya una comisión de educación de la comunidad, debe estimularse su formación.

La comisión debe representar a todos los grupos de la comunidad, entre ellos los siguientes:

  • autoridades escolares, maestros y otro personal educativo;
  • padres, madres o cuidadores;
  • niños, niñas y adolescentes;
  • personal de organizaciones de la sociedad civil;
  • representantes de ONG locales y organizaciones religiosas;
  • dirigentes tradicionales;
  • trabajadores de la salud.

Es esencial incluir representantes de grupos vulnerables. Los integrantes de la comisión de educación de la comunidad deben elegirse mediante un proceso participativo adecuado al contexto local que permita la participación equitativa de mujeres y hombres, niñas y niños.

En emergencias complejas, en las que posiblemente se exploten distinciones sociales como la etnia o tribu, la religión y la raza, la comisión de educación de la comunidad debe trabajar con todas las partes. Si bien el objetivo es la inclusión, la seguridad individual y grupal está en primer lugar. Las comisiones deben tratar de brindar educación de manera segura, imparcial y apropiada a todos los miembros de la comunidad. Deben conocer de primera mano los cambios del contexto socioeconómico y político y comunicarse con los responsables de adoptar decisiones a todo nivel.

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3
Funciones y responsabilidades

Deben definirse las funciones y responsabilidades de los miembros de la comisión de educación de la comunidad, que pueden incluir las siguientes:

  • reunirse regularmente para tratar cuestiones problemáticas;
    llevar actas de las reuniones y decisiones;
  • movilizar aportes financieros y en especie de la comunidad;
  • determinar enfoques apropiados, sensibles a la edad y la cultura, para que los programas educativos respeten los derechos y las necesidades de los educandos. Algunos ejemplos son calendarios escolares flexibles y planes de estudios apropiados a cada edad que reflejen el contexto comunitario;
  • comunicarse con las autoridades comunitarias, locales y nacionales a fin de promover buenas relaciones entre los miembros de la comunidad y los tomadores de decisiones fuera de la comunidad;
  • hacer que los responsables de garantizar el acceso a la educación y su calidad rindan cuentas de sus actuaciones;
  • monitorear la prestación de servicios educativos para garantizar la calidad de la enseñanza y el aprendizaje;
  • recoger y monitorear la información desglosada sobre quiénes participan o no participan en las oportunidades de aprendizaje;
  • promover la protección frente a ataques y fortalecer la seguridad del personal y de los estudiantes que van y vienen de la escuela;
  • garantizar la inclusión de la reducción del riesgo de desastres en la educación; - garantizar un apoyo psicosocial adecuado. 
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4
Plan de acción educativa local

Las autoridades educativas locales, la comunidad y la comisión de educación de la comunidad deben priorizar y planificar actividades educativas a través del proceso participativo de planificación que dará como resultado un plan de acción educativo basado en la comunidad. Un plan educativo basado en la comunidad debe basarse en un plan educativo nacional, si existe y proporcionar un marco para mejorar la calidad de programas educativos formales e informales. Debe reflejar las necesidades, los derechos, las inquietudes y los valores de la comunidad afectada por la emergencia, y en particular de los grupos vulnerables.

Un plan de acción educativo se centra en garantizar la continuidad de la educación. Puede tener varios objetivos, por ejemplo:

  • generar una visión común de lo que puede llegar a ser el ambiente de enseñanza y aprendizaje, descrito a través de actividades, indicadores y objetivos y un cronograma;
  • adaptar el plan de estudios al contexto específico, incluyendo sensibilidad ante los conflictos y reducción del riesgo de desastres si procede;
  • acordar procedimientos para la contratación, supervisión y capacitación del personal y para la remuneración y el apoyo a los maestros;
  • priorizar un enfoque basado en los derechos humanos para reducir la discriminación y crear un entendimiento común de que la educación debe ser disponible, accesible, adaptable y aceptable;
  • lograr un acuerdo y un compromiso colectivo sobre las prioridades para crear un ambiente de aprendizaje seguro y propicio, incluso protegiéndolo frente a ataques;
  • describir tareas y responsabilidades específicas de las autoridades educativas, que son legalmente responsables de proteger el derecho a la educación y de otros interesados del sector. Esto puede incluir la movilización de recursos, el mantenimiento y el desarrollo de infraestructura y la coordinación con organismos externos y otros sectores, entre ellos los que se ocupan de la seguridad alimentaria, la salud, la higiene, la nutrición, el suministro de agua y el saneamiento.

Los planes de acción deben incorporar el monitoreo y la evaluación periódica para ayudar a mantener una amplia participación de la comunidad.

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5
Participación de los niños, niñas y jóvenes en las actividades educativas

Los niños, niñas y jóvenes tienen derecho a ser escuchados en las cuestiones que afectan sus propias vidas, incluidos el desarrollo y la administración del sistema educativo. Deben ser invitados a participar en discusiones en ambientes seguros, protectores y acogedores que afiancen el respeto por el diálogo constructivo. Se pueden usar formas culturalmente apropiadas de ayudarlos a expresarse, como el arte, la música y el teatro.

Se debe capacitar a los niños, niñas y jóvenes para proteger su bienestar emocional y social y el de sus familiares y compañeros. Ellos suelen ser de gran ayuda para reconocer quiénes están ausentes de la escuela después de una emergencia y ayudarlos a que se reintegren. También pueden ayudar a los compañeros que han sufrido lesiones o tienen alguna discapacidad a acceder a las oportunidades educativas. El desarrollo de capacidades debe poner énfasis en sus habilidades para iniciar cambios positivos, incluida la consolidación de la paz y atacar las causas profundas de los conflictos y desastres. Por ejemplo, la capacitación puede ayudar a los niños y jóvenes a denunciar y prevenir el abuso dentro del ambiente de aprendizaje y a mediar entre pares o participar en la resolución de conflictos.

Tareas tales como distribuir suministros o construir refugios pueden brindar oportunidades a los jóvenes para participar en la planificación e implementación de actividades que son importantes para sus comunidades. Tal participación puede ofrecer alternativas positivas al involucramiento en actividades delictivas o grupos armados y además tiene importantes beneficios psicosociales y ayuda a la comunidad en general a apreciar las contribuciones de los jóvenes. La participación de los jóvenes en la planificación, el monitoreo y la evaluación de los programas educativos, en particular en materia de enseñanza de habilidades y oficios, ayuda a garantizar que estos programas satisfagan sus necesidades actuales y futuras. Deben hacerse esfuerzos especiales para estimular a las niñas y a las mujeres jóvenes a participar, de modo que sus voces sean escuchadas, porque su acceso a la educación y sus necesidades educativas pueden diferir de las de sus compañeros varones (ver también las Normas mínimas para la recuperación económica postcrisis de la Red SEEP, específicamente las normas en materia de generación de empleo y de desarrollo empresarial).

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6
Auditorías sociales

Son evaluaciones comunitarias de un programa educativo. Se usan para:

  • determinar los recursos humanos y financieros y los materiales disponibles para el programa;
  • reconocer deficiencias;
  • controlar la efectividad del programa.

Puede que no siempre sea posible realizar auditorías sociales al principio o en etapas intermedias de una emergencia. Sin embargo, en contextos de crisis crónicas de largo plazo o de primeras tareas de recuperación, las auditorías sociales hacen que las comunidades puedan mejorar su capacidad de controlar más eficazmente los programas educativos y documentar las violaciones a sus derechos. La participación en auditorías sociales es especialmente importante para los jóvenes, en particular para aquellos que no participan de la educación formal o no formal. Es importante compartir los resultados de las auditorías sociales con todos los miembros de la comunidad y las autoridades pertinentes.

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7
Desarrollo de capacidades

El desarrollo de capacidades fortalece el conocimiento, la capacidad, las habilidades y la conducta para ayudar a individuos y organizaciones a alcanzar sus objetivos. Debe hacerse el máximo esfuerzo para seleccionar, dentro de la población afectada, expertos en educación, incluso maestros, otro personal educativo y desarrolladores de planes de estudios, para que participen en la planificación y aplicación del programa. Si no es posible seleccionar expertos locales, o si no se encuentran personas que puedan o quieran ayudar a reestablecer el sistema educativo, entonces pueden resultar apropiadas ciertas actividades de desarrollo de la capacidad para miembros de la comunidad. El análisis debe examinar las diferentes capacidades, necesidades y respuestas de las niñas y los niños, los jóvenes y los adultos de la comunidad, incluidos los grupos vulnerables. Los programas de capacitación deben evaluar la capacidad de la comunidad para reconocer necesidades de capacitación y otro tipo de desarrollo de capacidades, así como formas de atenderlas. Tales actividades deben promover la propiedad y el mantenimiento del programa educativo por la comunidad y la coordinación con otros sectores.

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Se reconocen, movilizan y emplean los recursos de la comunidad para implementar oportunidades de aprendizaje adecuadas a cada edad.

Acciones clave

Las comunidades, el personal educativo y los educandos reconocen y movilizan recursos locales para fortalecer el acceso a una educación de calidad.

Vea las notas de orientación:

Las autoridades educativas, la comunidad local y los actores humanitarios reconocen las habilidades y conocimientos existentes y crean programas educativos para maximizar el empleo de estas capacidades.

Vea las notas de orientación:

Las autoridades nacionales, la comunidad local y los interesados del ámbito humanitario utilizan los recursos de la comunidad para desarrollar, adaptar y brindar una educación que incorpore la reducción del riesgo de desastres y la mitigación de conflictos.

Vea las notas de orientación:

Notas de orientación
1
Recursos de la comunidad

Comprenden los recursos humanos, intelectuales, lingüísticos, monetarios y materiales que existan en la comunidad. Al diseñar y planificar respuestas educativas, deben identificarse y analizarse los recursos disponibles en el ámbito local para determinar cómo pueden contribuir a la educación.

Los recursos de la comunidad no reemplazan las responsabilidades legales de las autoridades nacionales. Los recursos de la comunidad pueden mejorar la seguridad, el acceso y la calidad de la enseñanza y el aprendizaje. Las contribuciones al ambiente físico incluyen el aporte de materiales y mano de obra para la construcción, así como el mantenimiento y la reparación de centros preescolares, escuelas y otros espacios educativos. Las contribuciones para promover la protección y el bienestar emocional, físico y social pueden abarcar el apoyo psicosocial para los educandos y los maestros, los facilitadores y los cuidadores. La motivación de los maestros puede mejorarse mediante la movilización de recursos para sus salarios u otras formas de remuneración. Se deben conservar registros de la movilización de recursos, con fines de transparencia y rendición de cuentas. Se debe vigilar que no se exploten niños obligándolos a realizar tareas físicas que excedan sus capacidades.

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2
Promoción del acceso y la seguridad

Las autoridades educativas, la comunidad local y los actores humanitarios deben alentar a los miembros de la comunidad a reconocer y ayudar a los niños, niñas y jóvenes vulnerables a asistir a la escuela y acceder regularmente a otras actividades de aprendizaje. Por ejemplo, grupos de mujeres y de jóvenes pueden proporcionar ropa decente a niños de las familias más pobres o entregar alimentos a las familias encabezadas por niños. Los miembros de la comunidad deben trabajar junto con las autoridades educativas para que las escuelas, los centros preescolares y otros espacios educativos sean lugares seguros y protectores para los niños y jóvenes. También pueden organizar formas de acceso y transporte seguro y facilitar el acceso a los habitantes de zonas aisladas y lejanas. Deben eliminarse los obstáculos físicos a fin de promover la accesibilidad para los educandos con discapacidades. Las mujeres pueden apoyar la participación de niñas en la escuela actuando como asistentes en las aulas o proporcionando seguridad ante el acoso. Cuando los jóvenes no pueden asistir a clases con niños más pequeños por razones culturales o de protección, la comunidad puede promover y diseñar programas no formales de educación, como la educación entre pares, la formación técnica y profesional y la capacitación para la creación de pequeñas empresas. Deben usarse recursos de la comunidad a fin de generar, adaptar y compartir información sobre la reducción del riesgo de desastres y la preparación de respuestas comunitarias.

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3
Construcción a largo plazo

El personal educativo y las comunidades deben participar en sesiones de capacitación sobre funciones y responsabilidades a largo plazo. Estas pueden ser sesiones sobre movilización y gestión de recursos, mantenimiento de instalaciones, sensibilización ante la discapacidad y medidas especiales que garanticen la participación de niños, niñas y jóvenes.

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4
Reconocimiento de la contribución de la comunidad

Todos los planes, programas e informes deben hacer referencia a la contribución de la comunidad. La contribución de la comunidad a la (re)construcción del sistema educativo puede medirse cuantitativamente, por ejemplo en el caso de los materiales de construcción, o cualitativamente, como en el caso de las habilidades locales. Una contribución importante de la comunidad es indicador de un sentido de propiedad y ayuda a consolidar el apoyo a largo plazo. Sin embargo, la continuidad del apoyo externo no debe depender de los aportes de la comunidad. La responsabilidad jurídica por la educación corresponde a las autoridades nacionales. También se deben alentar y reconocer la participación y el aporte de los jóvenes en la educación entre pares, la movilización comunitaria y las iniciativas de desarrollo de la comunidad. La participación de los jóvenes es especialmente importante en las etapas de desarrollo del plan y análisis de las necesidades.

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5
Capacidad local

El desarrollo, la adaptación y la prestación de la educación para la reducción del riesgo de desastres y la mitigación de conflictos deben basarse en estrategias de afrontamiento y capacidades locales positivas y tratar de fortalecerlas.

La desigualdad en el acceso a los recursos y en la participación de diferentes grupos dentro de la comunidad puede afectar las intervenciones educativas y aumentar la exclusión o la división. No se debe favorecer a individuos o grupos que contribuyen a los planes o programas educativos en detrimento de aquellos que no pueden hacer aportes. No se debe discriminar a quienes eligen no contribuir.

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Existen mecanismos de coordinación que sirven de apoyo a aquellos interesados que tratan de garantizar el acceso a la educación de calidad y la continuidad de ésta.

Acciones clave

Las autoridades educativas, responsables de garantizar el derecho a la educación, asumen un papel de dirección de la respuesta educativa, incluso convocando a otros interesados en la educación y participando en los mecanismos de coordinación correspondientes.

Vea las notas de orientación:

Una comisión interinstitucional coordina el análisis, la planificación, la gestión de la información, la movilización de recursos, el desarrollo de capacidades y las actividades de promoción.

Vea las notas de orientación:

En las actividades de coordinación se consideran distintos niveles y tipos de educación.

Vea las notas de orientación:

Las autoridades educativas, los donantes, los organismos del sistema de Naciones Unidas, las ONG, las comunidades y otros interesados utilizan estructuras financieras oportunas, transparentes, equitativas y coordinadas para apoyar las actividades educativas.

Vea las notas de orientación:

Existen mecanismos transparentes para compartir información sobre la planificación y coordinación de respuestas dentro de la comisión coordinadora y entre los grupos coordinados.

Vea las notas de orientación:

Se realizan evaluaciones conjuntas para reconocer capacidades y deficiencias en la respuesta educativa.

Vea las notas de orientación:

Todos los interesados se rigen por los principios de igualdad, transparencia, responsabilidad y rendición de cuentas para lograr resultados.

Vea las notas de orientación:

Notas de orientación
1
Comisión de coordinación interinstitucional

l Se debe dar amplia representación a una comisión de coordinación interinstitucional encargada de coordinar la respuesta educativa. La autoridad educativa nacional debe dirigir la respuesta, pero las autoridades y los grupos locales deben tener una representación adecuada. En los casos en que las autoridades educativas carezcan de capacidad o legitimidad, se puede asignar una función de dirección a diferentes organismos, por acuerdo.Un grupo de coordinación de la educación ya establecido debe asumir estas responsabilidades o, si se activa el sistema de grupos sectoriales de IASC, se debe establecer un grupo sectorial de educación. Sin embargo, siempre debe participar en la toma de decisiones un representante de la autoridad educativa pertinente. Pueden ser necesarios grupos de coordinación a nivel nacional y local, según la naturaleza de la crisis. En los términos de referencia de la comisión se deben establecer las funciones y responsabilidades de los miembros.

En las actividades de coordinación se deben considerar todos los niveles y tipos de educación, incluso el desarrollo de la primera infancia y la educación primaria, secundaria, no formal, técnica, profesional, superior y de adultos.

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2
Movilización de recursos

Para la implementación exitosa y oportuna de programas de educación de calidad en emergencias, incluida la etapa de recuperación, se necesitan fondos considerables. Se debe hacer el máximo esfuerzo para garantizar enfoques financieros inclusivos, transparentes y coordinados, incluso a través de llamamientos urgentes y de llamamientos unificados. En emergencias agudas, el fondo central de Naciones Unidas para la acción en casos de emergencia y otros fondos de respuesta a emergencias pueden proporcionar recursos para la educación. Se debe facilitar el acceso de los asociados locales a los fondos.

Los arreglos financieros de emergencia deben considerar las tradiciones y las condiciones del mercado de trabajo a nivel nacional y regional, y evitar sentar precedentes que no puedan mantenerse. La asignación de recursos debe basarse en el análisis político, en particular en situaciones de conflicto, para no promover la división. Es esencial una política coordinada para la remuneración de los maestros y otro personal educativo y para otros pagos y gastos relacionados con la educación. Los arreglos financieros de emergencia deben armonizarse con arreglos de más largo plazo (por ejemplo, con fondos fiduciarios de varios donantes, o creando modalidades financieras como fondos comunes o financiación nacional) para apoyar intervenciones sostenibles. Se debe considerar también la obtención de fondos del sector privado, en particular para la educación y formación técnica y profesional.

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3
Gestión de la información y del conocimiento

Esta gestión comprende:

  • análisis de las necesidades, las capacidades y la cobertura;
  • recopilación, almacenamiento, análisis y puesta en común de la información;
  • monitoreo y evaluación;
  • lecciones aprendidas que sirvan de base para prácticas futuras.

Los sistemas eficaces de gestión de la información y el conocimiento se basan en los sistemas nacionales y los mejoran, en lugar de duplicarlos. Es esencial la participación de asociados nacionales y locales, como los que trabajan en protección de la infancia, apoyo psicosocial, refugio, agua y saneamiento, salud y primeras tareas de recuperación. Las autoridades nacionales y locales son las que deben concebir y poseer los sistemas de gestión de la información y el conocimiento a largo plazo.

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4
Análisis conjuntos

Estos análisis dirigidos a determinar la capacidad y las deficiencias en la respuesta educativa deben emplear y adaptar la guía práctica para el análisis conjunto de las necesidades en materia educativa (Joint Education Needs Assessment Toolkit), del grupo sectorial mundial de educación, u otras herramientas de análisis de necesidades que se hayan acordado de antemano. En las actividades de preparación y planificación de contingencia se debería incluir la capacitación sobre el uso de estas herramientas. Si hay interesados individuales que realizan análisis educativos, deben compartir las conclusiones y los datos con las autoridades educativas y el grupo de coordinación en general, para apoyar la respuesta coordinada. En algunos países, el análisis rápido multisectorial, que incluye preguntas sobre la educación, se realiza dentro de las 48 horas siguientes al inicio de una emergencia. En este caso, se requiere coordinación con otros sectores, como los de salud, agua y saneamiento, y refugio.

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5
Rendición de cuentas

Aunque los interesados individuales tienen sus propios mandatos, todos deben acceder a rendir cuentas en materia de coordinación e intercambio de información. Esto significa ser transparente sobre la recopilación y el uso de la información, para que sirva de apoyo a la planificación del trabajo. Si hay deficiencias críticas en la respuesta educativa, el grupo sectorial de educación del IASC u otro mecanismo de coordinación es responsable de garantizar que todos los interesados pertinentes traten de corregir esas deficiencias a fin de atender las necesidades prioritarias. El monitoreo y la evaluación coordinados pueden facilitar la rendición de cuentas a las personas afectadas mediante el uso compartido y abierto de la información acerca de los resultados de la tarea educativa. También pueden servir de apoyo a la aplicación de las Normas mínimas de la INEE y los principios humanitarios subyacentes al destacar qué ámbitos requieren un mayor esfuerzo. Las instituciones nacionales de defensa de los derechos humanos deben facilitar y vigilar el cumplimiento de la obligación de las autoridades nacionales de atender el derecho de la población afectada a la educación.

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6
Enfoque orientado a los resultados

Este enfoque implica que todos los interesados trabajan para que la respuesta educativa esté bien coordinada y produzca los resultados deseados. El monitoreo y la evaluación continuos de la coordinación de las respuestas educativas permite que se reconozcan y corrijan las deficiencias de coordinación.

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Se realiza un análisis educativo oportuno de la situación de emergencia, en una forma holística, transparente y participativa.

Acciones clave

Se efectúa un análisis inicial rápida de la educación lo antes posible, tomando en cuenta la seguridad y la protección.

Vea las notas de orientación:

El análisis recoge datos desglosados que incluyen percepciones locales sobre el propósito y la importancia de la educación, los obstáculos a la educación y las necesidades y actividades educativas prioritarias.

Vea las notas de orientación:

Se determinan capacidades, recursos y estrategias locales para el aprendizaje y la educación, antes de la emergencia y durante ella.

Vea las notas de orientación:

Se realiza un análisis del contexto para garantizar que todas las respuestas educativas sean apropiadas, pertinentes y sensibles al potencial de riesgo y conflicto.

Vea las notas de orientación:

Los representantes de la población afectada participan en el diseño y la implementación de la recopilación de datos.

Vea las notas de orientación:

Se realiza un análisis integral de las necesidades y los recursos educativos para los diferentes niveles y tipos de educación, con la participación de interesados clave.

Vea las notas de orientación:

Un grupo de coordinación interinstitucional coordina el análisis con otros sectores e interesados pertinentes, para evitar la duplicación de esfuerzos.

Vea las notas de orientación:

Notas de orientación
1
Momento del análisis inicial

Para determinar este momento se debe tomar en cuenta la seguridad y protección del equipo de análisis y de la población afectada. El análisis debe efectuarse lo antes posible después de una emergencia y debe comprender todos los tipos de educación en los lugares afectados, si esto es factible. Tras la estimación inicial, los datos deben actualizarse regularmente mediante el monitoreo y la evaluación. Esto incluye una revisión de los logros, las limitaciones y las necesidades insatisfechas del programa. Cuando no es posible realizar de inmediato análisis generales, se pueden efectuar estimaciones iniciales parciales para recoger información que sustente la acción inmediata.

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2
Análisis

Los análisis deben recoger datos desglosados que sirvan de base a la respuesta educativa y evaluar si continúa el riesgo de conflicto o desastre. “Desglosado” significa que la información se separa en sus partes componentes, y en este caso se analiza por sexo y por grupo de edad. Los datos se refieren a capacidades educativas, recursos, vulnerabilidades, deficiencias y obstáculos a la defensa del derecho a la educación para todos los grupos afectados. Los análisis de los encargados de ofrecer educación y otras respuestas de emergencia y sus visitas sobre el terreno deberían coordinarse para evitar el uso ineficiente de los recursos y la sobrevaloración de ciertos problemas o poblaciones afectadas (ver la norma 2 en materia de participación comunitaria y la norma en materia de coordinación).

Los análisis deben aprovechar al máximo las fuentes de información existentes. La obtención primaria de datos debe limitarse a lo necesario para llenar lagunas de conocimiento y servir de base a decisiones críticas de los interesados en la educación. Si el acceso está restringido, pueden explorarse estrategias alternativas para recoger la información. Estas estrategias pueden consistir en hacer contactos con dirigentes locales y redes comunitarias, así como en obtener datos secundarios de otros sectores o bases de datos anteriores a la crisis. Los datos anteriores a la crisis también servirán de referencia para compararlos con la situación de emergencia.

Las herramientas de obtención de datos deberían estandarizarse en el país para facilitar la coordinación de proyectos y minimizar la exigencia a las personas que brindan la información. Siempre que sea posible, todos los interesados deben crear y acordar herramientas de análisis antes de una emergencia, en el marco de la preparación. Estas herramientas deben dar espacio a la incorporación de información adicional que los encuestados del ámbito local consideren importante. Los equipos de evaluación deben incluir miembros de la comunidad afectada. Deben tener equilibrio de género para poder captar mejor las experiencias, necesidades, inquietudes y capacidades de ambos sexos en los educandos/as, los maestros/as y otro personal educativo, los padres y los tutores. Se debe consultar a las autoridades correspondientes. El análisis debe basarse siempre en consideraciones éticas, incluidos los principios básicos de respeto y no discriminación. La obtención de información puede poner en peligro a algunas personas debido a la naturaleza delicada de la información que brindan o simplemente por participar en el proceso (ver también la nota de orientación 5, más abajo). Quienes recogen la información tienen la responsabilidad de proteger a los participantes e informarles de:

  • el propósito de la obtención de los datos;
  • el derecho a no participar en el proceso de obtención de datos o a retirarse en cualquier momento sin sufrir represalias;
  • el derecho a la confidencialidad y al anonimato.

(Ver tambien nota de orientacion 2 de la norma 4 en material de analisis).

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3
Análisis del contexto

El análisis del contexto, incluido el análisis del riesgo de desastre y de conflicto, ayuda a garantizar que las respuestas educativas sean apropiadas, pertinentes y sensibles al potencial de conflicto y desastre.

El análisis de riesgos considera todos los aspectos del contexto que afectan la salud, la seguridad y la protección de los educandos. Esto contribuye a garantizar que la educación sea una medida de protección y no un factor de riesgo. El análisis de riesgos evalúa los siguientes riesgos para la educación, entre otros:

  • la inseguridad, el mal gobierno y la corrupción;
  • ciertos problemas de salud pública, como la prevalencia de enfermedades contagiosas;
  • otros factores sociales, económicos, físicos y ambientales, incluso peligros industriales como fugas de gases tóxicos o derrames de sustancias químicas;
  • riesgos específicos por sexo, edad, discapacidad, origen étnico y otros factores pertinentes en el contexto.

El análisis de conflictos evalúa la presencia del riesgo de conflictos violentos para tratar de que las intervenciones educativas no exacerben las desigualdades o los conflictos subyacentes. Esto es necesario tanto en situaciones de conflicto como de desastre. El análisis de conflictos se hace preguntas sobre:

  • los actores que participan directa o indirectamente en un conflicto, que están afectados o que corren riesgo de ser afectados por el conflicto;
  • las causas del conflicto real o potencial y los factores que contribuyen a los reclamos;
  • las interacciones entre los actores, incluidos los interesados en la educación y las causas del conflicto.

Con frecuencia, algunas organizaciones de investigación cuentan con análisis de conflictos de regiones o países específicos que pueden aprovecharse, aunque deben reconsiderarse desde la perspectiva de la educación. Si los análisis existentes no están a disposición o no son aplicables, puede efectuarse un análisis del conflicto por medio de un taller en la zona afectada o un estudio realizado desde la oficina. Los interesados en la educación deberían abogar para que las agencias apropiadas realicen análisis de conflictos completos, con información específica sobre educación y para que pongan las conclusiones a disposición de todas las partes interesadas.

Un informe sobre análisis de riesgos propone estrategias para la gestión del riesgo de amenazas naturales o causadas por actividades humanas, incluidos los conflictos. Estas estrategias pueden incluir prevención, mitigación, preparativos, respuesta, reconstrucción y rehabilitación. Por ejemplo, se puede exigir que las escuelas o los espacios de aprendizaje cuenten con planes de contingencia y seguridad para prevenir y mitigar emergencias y para darles respuesta. También podrían preparar un mapa de riesgos que muestre las posibles amenazas y destaque los factores que afectan la vulnerabilidad de los educandos, como también su capacidad de resistencia y adaptación.

Los análisis de riesgos se complementan con el análisis de la capacidad de resiliencia y adaptación de una comunidad y de los esfuerzos locales de afrontamiento, incluidos los recursos y capacidades. Los conocimientos, habilidades y capacidades para la mitigación, los preparativos y la recuperación ante desastres se valoran y fortalecen tanto antes como después de una emergencia, si es posible, mediante actividades de preparativos y mitigación (ver también las notas de orientación 1 a 4 de la norma 1 en materia de participación de la comunidad; la nota de orientación 5 de la norma 2 en materia de participación de la comunidad; la nota de orientación 11 de la norma 2 en materia de acceso y ambiente de aprendizaje; la nota de orientación 6 de la norma 2 en materia de acceso y ambiente de aprendizaje; las notas de orientación 2 y 4 de la norma 1 en materia de política educativa, y las notas de orientación 3 y 5 de la norma 2 en materia de política educativa, en las páginas).

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4
Validez y métodos de análisis de los datos

Los análisis de datos deberían establecer claramente:

  • los indicadores;
  • las fuentes de información;
  • los métodos de obtención de los datos;
  • los recolectores de datos;
  • los procedimientos de análisis de datos.

Si hay riesgos de seguridad para los recolectores de datos, se debe hacer referencia a los tipos de organización utilizados para la obtención de los datos y no a los nombres de los recolectores individuales. Deben señalarse las limitaciones de la obtención o el análisis de datos que puedan afectar la confiabilidad de los resultados o su pertinencia en otras situaciones. Por ejemplo, los datos pueden dejar de ser confiables si los encuestados inflan las cifras de inscripción o asistencia para maximizar la asignación de recursos o evitar ser culpados. También se debe señalar si ciertos grupos o problemas no son contemplados por los programas o los sistemas de monitoreo.

A fin de minimizar el sesgo, se deben recoger y comparar datos de distintas fuentes. Esta técnica fortalece la validez de los datos. Se debe consultar a los grupos más afectados, incluidos los niños y jóvenes de ambos sexos, antes de extraer conclusiones. La percepción y el conocimiento local deberían ser centrales en el análisis, para evitar una respuesta humanitaria basada en las percepciones y las prioridades de personas ajenas a la comunidad afectada.

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5
Participantes en los análisis

En los análisis deben participar autoridades educativas y representantes de la población afectada, incluidos los grupos vulnerables. Durante la evaluación inicial, algunas circunstancias difíciles pueden limitar la participación de estos grupos en la obtención, el análisis, la gestión y la difusión de datos e información. Esa participación debe aumentar a medida que el contexto se estabiliza. Los análisis deberían facilitar la comunicación en todas las lenguas de la comunidad, incluido el idioma de señas y el Braille, si procede.

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6
Colaboración dentro del sector de la educación y con otros sectores

Esta colaboración es crucial para maximizar la calidad, la amplitud y la utilidad de los análisis. Los interesados en la educación deben armonizar los análisis de las necesidades realizándolas en conjunto o coordinándolas para evitar la duplicación por diferentes agencias. Los análisis coordinados producen pruebas más sólidas del impacto de las emergencias y facilitan respuestas coherentes. También aumentan la responsabilización de los actores humanitarios alentando la puesta en común de la información.

El sector de la educación debe trabajar con otros sectores para prestar apoyo a la respuesta educativa en relación con amenazas, riesgos y disponibilidad de servicios. Esto puede incluir el trabajo con:

  • el sector de la salud, para obtener datos epidemiológicos e información sobre las amenazas epidémicas y aprender sobre los servicios de salud básicos disponibles, incluidos los de salud sexual y reproductiva y sobre prevención, tratamiento, atención y apoyo para el VIH;
  • el sector de la protección, para aprender sobre los riesgos relacionados con la violencia sexual y de género, los huérfanos y otras poblaciones vulnerables dentro de la comunidad, los obstáculos a la educación y los servicios disponibles de apoyo social y psicosocial;
  • el sector de la nutrición, para aprender sobre los servicios de nutrición escolares, comunitarios y otros;
  • los sectores de refugio y administración de campamentos, para coordinar una ubicación segura y apropiada, la construcción o reconstrucción de centros de aprendizaje y recreación y el acceso a ellos y el suministro de los artículos no alimentarios necesarios para los centros escolares;
  • el sector del agua y el saneamiento, para asegurar que los lugares de aprendizaje cuenten con un suministro seguro de agua y con un saneamiento adecuado;
  • el sector de la logística, para organizar la compra y entrega de libros y otros suministros.
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7
Necesidades educativas y psicosociales

En los análisis generales de necesidades se deben recoger datos desglosados sobre las necesidades y los recursos educativos y psicosociales. Algunos miembros del equipo de análisis que tengan conocimiento local pueden apoyar estos aspectos de las evaluaciones. Las agencias deben comprometer recursos, personal y capacidad organizativa para llevarlos a cabo.

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8
Conclusiones del análisis

Las conclusiones deben darse a conocer lo antes posible, para que se puedan planificar las actividades educativas. Del mismo modo, se deben compartir los análisis previos y posteriores a la crisis que señalen necesidades y recursos educativos o violaciones al derecho a la educación por parte de autoridades educativas, ONG, agencias humanitarias y la comunidad local.

Las autoridades educativas a nivel local o nacional deben coordinar la puesta en común de los resultados del análisis. Si tales autoridades carecen de la capacidad para hacerlo, un actor internacional destacado, como la comisión de coordinación del sector educativo o el grupo sectorial de Educación, puede dirigir este proceso. La presentación de datos en las conclusiones del análisis debe normalizarse, si es posible, para que la información pueda usarse fácilmente.

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Las estrategias de respuesta inclusivas en materia de educación contienen una descripción clara del contexto, de los obstáculos al derecho a la educación y de las estrategias para superar esos obstáculos.

Acciones clave

Las estrategias de respuesta reflejan con precisión las conclusiones del análisis

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Las respuestas educativas satisfacen progresivamente las necesidades de las poblaciones afectadas para una educación inclusiva y de calidad

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Las estrategias de respuesta se diseñan e implementan de modo de no dañar a la comunidad ni a los proveedores y no agravar el impacto de la emergencia

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La información recogida en lel análisis inicial y el análisis del contexto se actualiza periódicamente con nuevos datos para que sirva de apoyo a las respuestas educativas en curso.

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Las estrategias de respuesta incluyen el desarrollo de capacidades a fin de apoyar a las autoridades educativas y los miembros de la comunidad para que realicen análisis e implementen las actividades de respuesta.

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Las respuestas educativas complementan a los programas nacionales de educación y se armonizan con éstos.

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Al principio del programa se recogen sistemáticamente datos de referencia.

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Notas de orientación
1
Response strategies

Los interesados en la educación deben invertir en profundos análisis e interpretación de los datos analizados para asegurar que sus estrategias de respuesta se basen en las principales conclusiones y prioridades del análisis. Esto evita el riesgo de que las conclusiones del análisis confirmen ideas ya formadas para los programas de respuesta.

Las estrategias de respuesta deben reflejar el papel principal de las autoridades educativas y la colaboración con otros interesados. Por ejemplo, los niveles de gasto educativo para rubros como la remuneración de los maestros y los equipos deben armonizarse entre las organizaciones, considerando la sostenibilidad de los niveles de gasto a largo plazo.

Las estrategias de respuesta deben basarse en planes de contingencia apropiados, si existen y desarrollarse con la participación activa de la comunidad. Deben indicar diferentes niveles y tipos de educación, el conocimiento sobre riesgos y amenazas y si otras agencias están apoyando las actividades educativas. Los presupuestos deben estipular actividades educativas esenciales, incluida la obtención de datos iniciales de referencia y las evaluaciones.

Debe realizarse un análisis de los obstáculos, incluidos los de género, para acceder a todos los tipos y niveles de educación, así como actividades para superar esos obstáculos. Debe haber tanta flexibilidad como sea posible a los efectos de brindar una educación inclusiva y responder a la creciente demanda de educación.

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2
Desarrollo de capacidades para la obtención y el análisis de datos

Las estrategias de respuesta deben comprender el desarrollo de capacidades, incluso para altos funcionarios de educación y miembros de la comunidad. Los miembros jóvenes de la comunidad, en particular, pueden participar en la obtención y el análisis de datos, el monitoreo y la evaluación. Es importante que el personal tenga equilibrio de género para garantizar que la obtención y el análisis de los datos del análisis realizado sean completos y efectivos.

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3
“No causar daños”

Las respuestas educativas de emergencia implican la transferencia de recursos tales como capacitación, empleos, alimentos y artículos no alimentarios a ambientes que con frecuencia tienen escasos recursos. Estos recursos suelen representar el poder y la riqueza. Pueden transformarse en un elemento de conflicto o exacerbar la marginación o la discriminación dentro de las comunidades. En una situación de conflicto, algunas personas pueden intentar controlar y hacer uso de tales recursos para fortalecer a su bando, debilitar al otro u obtener una ganancia personal. Si esto ocurre, puede que las respuestas educativas causen daño. Para evitar esto, se deben hacer esfuerzos basados en una comprensión del análisis de riesgo y conflicto.

Las respuestas educativas de emergencia implican la transferencia de recursos tales como capacitación, empleos, alimentos y artículos no alimentarios a ambientes que con frecuencia tienen escasos recursos. Estos recursos suelen representar el poder y la riqueza. Pueden transformarse en un elemento de conflicto o exacerbar la marginación o la discriminación dentro de las comunidades. En una situación de conflicto, algunas personas pueden intentar controlar y hacer uso de tales recursos para fortalecer a su bando, debilitar al otro u obtener una ganancia personal. Si esto ocurre, puede que las respuestas educativas causen daño. Para evitar esto, se deben hacer esfuerzos basados en una comprensión del análisis de riesgo y conflicto.

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4
Actualización de las estrategias de respuesta

Los interesados en la educación deben revisar y actualizar periódicamente sus estrategias de respuesta durante las situaciones de emergencia, hasta las etapas de recuperación y desarrollo inclusive. Deben demostrar los logros hasta la fecha, los cambios en la situación de emergencia y seguridad y los cambios de estrategia concomitantes. Deben realizar estimaciones actuales de necesidades y derechos insatisfechos, así como cambios de estrategia apropiados para atender esas necesidades. Las intervenciones deben promover mejoras progresivas de calidad, inclusión, cobertura, sostenibilidad y propiedad compartida.

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5
Respuesta de los donantes

Los donantes deben revisar regularmente tanto la calidad como la cobertura de la respuesta educativa de emergencia, para garantizar un nivel mínimo de calidad y acceso. Se debe prestar especial atención a la inscripción y retención de educandos de grupos vulnerables, aspirando a la igualdad de acceso a una gama de oportunidades educativas en lugares afectados por emergencias. “Igualdad de acceso” se refiere a la igualdad de oportunidades para niñas y niños jóvenes y adultos, en particular aquellos que están marginados por razones de etnia, idioma o discapacidad. La respuesta educativa debería tener la misma prioridad financiera que las respuestas en materia de agua, alimentos, refugio y salud, a los efectos de garantizar una prestación adecuada a las poblaciones afectadas. Éstas incluyen a las comunidades que albergan refugiados o poblaciones internamente desplazadas. Una financiación suficiente es esencial para defender el derecho a la educación para todos. Los programas no deben estar limitados por ciclos financieros de corto plazo y deben continuar hasta entrado el período de recuperación.

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6
Fortalecimiento de programas nacionales

Las respuestas educativas de emergencia deben armonizarse con los programas educativos nacionales, incluidos los de desarrollo de la primera infancia y los de enseñanza de oficios y medios de vida y fortalecerlos. Esto incluye planificación, administración y gestión nacional y local de la educación, así como infraestructura física y formación y apoyo docente en el empleo. Las respuestas educativas de emergencia deben aunar fuerzas con las autoridades de la educación para construir un sistema mejor para el futuro, fortaleciendo la inclusión de todos los niños y niñas, entre ellos los que tienen discapacidades o pertenecen a grupos minoritarios.

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7
Preparativos de la respuesta de emergencia y reducción del riesgo de desastres

Las agencias de desarrollo y los donantes deben promover y apoyar actividades de reducción del riesgo de desastres y preparativos de la respuesta de emergencia como medidas de prevención y durante la recuperación, después de la crisis. La inversión en reducción del riesgo de desastres y en preparativos puede resultar rentable y eficiente porque puede contribuir a que las autoridades educativas y los asociados planifiquen, coordinen y respondan de mejor forma. Además, invertir en reducción del riesgo de desastres y en preparativos puede hacer que se necesite una inversión menor en situaciones de emergencia.

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8
Superación de restricciones de los mandatos institucionales

Las organizaciones humanitarias que tienen mandatos restringidos (por ejemplo, limitados a los niños, a la educación primaria o a los refugiados) deben garantizar que sus respuestas educativas complementen las de las autoridades gubernamentales y otros interesados en la educación. Las estrategias generales de educación deberían abarcar:

  • el desarrollo del niño en la primera infancia;
  • la educación primaria inclusiva;
  • las necesidades de los jóvenes, incluida la educación secundaria, superior y profesional;
  • la educación de adultos;
  • la capacitación docente previa al empleo y en el empleo

Las estrategias para los educandos adultos deben incluir programas de educación no formal para la enseñanza de lectoescritura y matemática básica, desarrollo de habilidades para la vida y creación de conciencia para la seguridad y la protección, por ejemplo sobre minas de tierra. El desarrollo educativo en zonas que reciben repatriados debería incluir medidas para el apoyo a más largo plazo, como clases de recuperación y formación profesional.

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9
Obtención de datos iniciales de referencia

“Datos iniciales de referencia” se refiere a la información recogida de la población destinataria antes del comienzo de las nuevas actividades educativas. Estos datos ayudan al personal del programa a comprender la situación de la educación y se usan para formar la base de la comparación con información que se recoge más adelante, durante el monitoreo y la evaluación. Los datos iniciales de referencia deben recogerse de manera sistemática. Algunos ejemplos son los datos de población desglosados, los índices de asistencia escolar y la relación maestros-estudiantes. Los datos pueden ser específicos de una intervención. Por ejemplo, si se espera que un programa aumente la asistencia escolar de las niñas, antes de comenzar el programa se necesitará el índice de asistencia de las niñas como dato de referencia.

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Se realiza un monitoreo regular de las actividades de respuesta educativa y las cambiantes necesidades de aprendizaje de la población afectada.

Acciones clave

Existen sistemas eficaces para un monitoreo regular de las actividades de respuesta educativa en situaciones de emergencia, hasta la recuperación inclusive.

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Las actividades de respuesta educativa son vigiladas para garantizar la seguridad y protección de todos los educandos, maestros y otro personal educativo.

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Se consulta regularmente a las personas vulnerables, se las capacita en metodologías de obtención de datos y se les da participación en las actividades de monitoreo.

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Se recogen de manera regular y sistemática datos desglosados sobre educación, que sirven de base para las respuestas educativas.

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Los datos sobre educación se analizan y se distribuyen a intervalos regulares a todos los interesados, en especial las comunidades afectadas y los grupos vulnerables.

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Notas de orientación
1
Monitoreo

El monitoreo determina si los programas satisfacen o no las cambiantes necesidades educativas de la población y cómo responden a los cambios del contexto. Además:

  • garantiza que las intervenciones sean pertinentes y sensibles;
  • reconoce posibilidades de mejora;
  • contribuye a mitigar conflictos y a reducir el riesgo de desastres;
  • promueve la rendición de cuentas.

Se debe monitorear a los efectos previstos e imprevistos de los programas educativos para asegurar que no aumenten involuntariamente la marginación, la discriminación, los conflictos o las amenazas naturales. Las visitas no anunciadas de monitoreo pueden mejorar la validez de los datos de monitoreo. El diseño del monitoreo determinará cómo obtener diferentes tipos de datos, según las necesidades, y los recursos necesarios para recoger y procesar los datos. Muchos tipos de información pueden obtenerse de las escuelas y otros programas educativos en forma de muestras, dando indicaciones rápidas de las necesidades y los problemas. Tal información puede incluir:

  • datos desglosados sobre la inscripción y la deserción;
  • si los estudiantes comen o no antes de ir a la escuela;
  • disponibilidad de textos de estudio y de materiales didácticos.

El monitoreo de niños, niñas y jóvenes no escolarizados y de sus motivos para no inscribirse o no asistir puede hacerse por medio de visitas a una muestra aleatoria de hogares. Durante el monitoreo, es importante escuchar directamente la voz de las mujeres y los grupos vulnerables. Si los datos sobre el origen étnico u otros factores sociales son demasiado delicados o difíciles de obtener de manera completa, los estudios de muestras y los comentarios cualitativos, como conversaciones informales, pueden servir para indicar problemas específicos de determinados grupos. Los sistemas de monitoreo e información son necesarios para detectar violaciones a la seguridad y el bienestar de los educandos, los maestros y otros personal educativo, así como para vigilar el estado de la infraestructura educativa. Esto es especialmente importante cuando hay riesgo de ataque armado, secuestro, reclutamiento de niños en fuerzas armadas y grupos armados, violencia de género o desastres naturales. Para este aspecto del monitoreo, los interesados en la educación pueden necesitar vincularse con autoridades locales y nacionales o con agencias no gubernamentales y de las Naciones Unidas, en materia de seguridad, justicia, protección y derechos humanos. Es importante tomar en cuenta la delicadeza de la información brindada.

Si es necesario, se deben modificar las actividades de la respuesta educativa en curso, según los resultados del monitoreo.

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2
Personas que realizan el monitoreo

Estas personas deben ser capaces de obtener, con la necesaria sensibilidad cultural, información de todos los grupos de la población afectada. Es importante que el equipo tenga equilibrio de género, hable fluidamente el idioma o los idiomas locales y esté capacitado en obtención de datos. Las prácticas locales pueden requerir que las mujeres o los grupos minoritarios sean consultados por separado por individuos que les resulten confiables. Representantes de la comunidad afectada, incluidos los jóvenes, deben participar desde lo antes posible en el monitoreo de la efectividad de los programas educativos que los afectan directamente. Esto es especialmente importante en los programas de educación no formal para grupos específicos, como las adolescentes o los educandos con discapacidades.

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3
Sistema de información sobre la administración de la educación

Normalmente gestionado por autoridades nacionales, un sistema de información sobre la administración de la educación compila y analiza los datos sobre educación. Si existe un sistema de información sobre la administración de la educación para el contexto, es posible que haya sido afectado por la emergencia o que deba ser actualizado. La creación o rehabilitación de un sistema nacional de información sobre la administración de la educación o equivalente puede requerir el desarrollo de capacidades a nivel nacional, regional y local. El desarrollo de capacidades ayuda a obtener, administrar, interpretar, usar y compartir la información disponible. Debe comenzar lo antes posible, con miras a lograr un sistema efectivo, idealmente alojado en un organismo gubernamental, a más tardar en la etapa de recuperación.

Es esencial tener software y hardware compatibles para un sistema de información sobre la administración de la educación. Las oficinas nacionales y locales de educación y otros subsectores educativos, como los institutos nacionales de capacitación, deberían contar con equipos compatibles para facilitar el intercambio de información. Los teléfonos móviles equipados con programas especiales pueden mejorar la obtención de datos, pero la falta de tecnología no debe impedir la obtención de datos de zonas con menos recursos.

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4
Monitoreo de los educandos

Este monitoreo debe hacerse, siempre que sea posible, durante el aprendizaje y una vez que los educandos hayan completado o terminado un curso. El monitoreo a través de análisis cuantitativos y cualitativos puede abarcar, por ejemplo:

  • el desarrollo motor grueso y fino y el desarrollo cognitivo y socioemocional en niños muy pequeños;
  • la retención de habilidades de lectoescritura y matemática básica;
  • la creación de conciencia y la aplicación de habilidades clave para la vida;
  • el acceso a materiales de lectura para después de la alfabetización.

En lo que respecta a la formación profesional, el monitoreo debería ocuparse de las oportunidades de empleo para los educandos. El monitoreo de los educandos posterior al programa ofrece información valiosa para el diseño de programas.

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Las evaluaciones sistemáticas e imparciales mejoran las actividades de respuesta educativa y la rendición de cuentas.

Acciones clave

Las evaluaciones periódicas de actividades de respuesta educativa producen datos creíbles y transparentes y sirven de base para futuras actividades educativas.

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Todos los interesados, incluidos los representantes de la comunidad afectada y las autoridades educativas, participan en las actividades de evaluación.

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Las lecciones y buenas prácticas se comparten ampliamente y sirven de base para futuros programas, políticas y actividades de promoción.

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Notas de orientación
1
Distinción entre monitoreo y evaluación

El monitoreo y la evaluación son fundamentales para alcanzar las metas y los objetivos de los programas de educación. El monitoreo es un proceso continuo que mide el progreso hacia las metas y los objetivos de los programas de educación. Permite que el personal del programa haga cambios durante el ciclo programático o de proyecto para mantenerlo en rumbo hacia las metas y los objetivos.

La evaluación es menos frecuente; en general la realizan actores externos o independientes a mitad o al final de un ciclo programático o de proyecto. Mide resultados y evalúa si se han alcanzado los resultados esperados. Las evaluaciones también pueden determinar si las actividades eran pertinentes para las prioridades, las políticas y los instrumentos jurídicos invocados y si los programas se implementaron de manera eficiente.

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2
Evaluaciones de las actividades de respuesta educativa

Estas evaluaciones deberían emplear enfoques y métodos que produzcan pruebas oportunas y creíbles de resultados e impactos de programas que puedan servir de base a acciones futuras. “Impacto” es el cambio mensurable que el programa ha causado en la vida de las personas. Tanto los datos cualitativos como cuantitativos, desglosados por sexo y edad, son importantes. Los datos cuantitativos se refieren a cosas que pueden contarse. Miden resultados como la inscripción, la asistencia, la deserción y los logros. Los datos cualitativos se refieren a cuestiones que no pueden representarse con números. Ayudan a comprender procesos y a explicar resultados. Algunos ejemplos de datos cualitativos son la información sobre lo que ocurre en las escuelas o en otros espacios educativos, y las razones que subyacen a los índices de inscripción, asistencia o deserción.

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3
Desarrollo de capacidades mediante la evaluación

El presupuesto de evaluación debería abarcar talleres de desarrollo de capacidades para los interesados pertinentes, entre ellos las autoridades de la educación, los representantes de la comunidad y los educandos. Ellos pueden presentar y explicar la evaluación, elaborar planes de evaluación de manera participativa y transparente y permitir que los interesados revisen e interpreten juntos las conclusiones. Los educandos, maestros y otro personal educativo deben participar en el proceso de evaluación para mejorar la precisión de la obtención de datos y ayudar a elaborar recomendaciones que puedan implementarse de forma realista. Por ejemplo, los maestros y otro personal educativo pueden agregar su visión a las dificultades prácticas resultantes de las recomendaciones propuestas (ver también la nota de orientación 2 de la norma 2 en materia de análisis, la nota de orientación 2 de la norma 3 en materia de análisis y la nota de orientación 4 de la norma 2 en materia de política educativa).

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4
Puesta en común de las conclusiones de la evaluación y las lecciones aprendidas

Las principales conclusiones de los informes de evaluación, en especial las recomendaciones y las lecciones aprendidas, deben compartirse de manera comprensible para todos, incluidos los miembros de la comunidad y deben servir de base para el trabajo futuro. Los datos delicados deben manejarse con cuidado para evitar contribuir a la emergencia o al conflicto y evitar poner en riesgo a las personas que aportaron información delicada o con carácter anónimo (ver también las notas de orientación 3 y 5 de la norma 1 en materia de coordinación, y la nota de orientación 4 de la norma 2 en materia de política educativa).

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Recursos relacionados