¿Cuál es el futuro para la Educación en Situaciones de Emergencias en América Latina y el Caribe? En conversación con Ruth Custode, Sussana Urbano y Faiza Hassan

Con el aumento de las situaciones de crisis a nivel global y la reducción de la financiación tradicional de los donantes, es más importante que nunca replantearse la forma de apoyar la educación en situaciones de emergencia. En respuesta a ello, la INEE, junto con las partes interesadas en la Educación en Situaciones de Emergencia (EeE), está convocando una serie de debates nacionales, regionales y globales para reflexionar sobre Cuál es el futuro del sector educativo y, en concreto, de la EeE. Qué viene ahora (What’s Next) supone un replanteamiento estratégico de los mecanismos de prestación de la EeE y consiste en repensar el sector de la educación como un sector dirigido por actores locales, que dependan menos de los donantes tradicionales, y que ofrezca una nueva perspectiva de cómo puede ser la EeE en la práctica.
En esta conversación, Ruth Custode (UNICEF LACRO) y Susana Urbano (Save The Children), colíderes del Grupo Regional de Educación de América Latina y el Caribe (GRE-LAC), y Faiza Hassan, directora de la INEE, reflexionan sobre el futuro de la educación en situaciones de emergencia y del sector educativo en la región de América Latina y el Caribe. Juntas, exploran cómo el sector puede pasar de programas reactivos a soluciones resilientes a largo plazo, que modifiquen las estructuras de provisión de EeE para que sean más lideradas localmente y menos dependientes de donantes tradicionales.
Faiza: Hola Ruth y Sussana, es un placer tener esta conversación con vosotras. El ámbito de la educación en situaciones de emergencia está experimentando muchos cambios importantes en este momento y, aunque los desafíos son cada vez mayores, creo que también es una oportunidad para replantearnos cómo abordamos nuestro trabajo. Empecemos por lo más esencial: con el aumento de las crisis superpuestas y la disminución de fondos, ¿cuál creen que es el camino a seguir en América Latina y el Caribe para abordar el sector de la EeE?
Ruth: Gracias Faiza. Sin duda este es un momento clave para repensar el papel de la educación en los contextos de crisis. Desde el GRE-LAC, estamos profundamente preocupadas por el impacto del recorte de fondos humanitarios, que ya está generando consecuencias severas en la educación y el bienestar de millones de niñas, niños y adolescentes en América Latina y el Caribe. Para que te hagas una idea, Save the Children reporta que los recortes han interrumpido programas esenciales de salud, nutrición y educación en más de 40 países, incluyendo varios en América Latina como Brasil, y se estima que entre 8 y 12 millones de personas se verán afectadas por la interrupción de estos programas, muchos de ellos niños y niñas en situación de vulnerabilidad.
Pero no se trata solamente de mantener la continuidad educativa durante una emergencia, sino de reconocerla como un derecho que no puede esperar, porque cada día sin escuela es un día perdido en el futuro de una niña, un niño o un adolescente. Hoy enfrentamos múltiples crisis simultáneas: desastres de origen natural, migración forzada, violencia generalizada, pobreza extrema, crisis climáticas, y todas ellas lamentablemente provocan la exclusión estructural del sistema educativo. En un contexto de menos recursos, la respuesta debe ser proporcional a esta complejidad, lo que implica un cambio en la forma en que planificamos, financiamos e implementamos la EeE.
Necesitamos modelos centrados en la resiliencia de los sistemas, que aseguren el acceso, la permanencia y el aprendizaje significativo de calidad incluso en medio de la adversidad. Y esto solo es posible si la educación es vista como una prioridad desde el primer momento de la respuesta, con una inversión adecuada, sostenida y flexible. No podemos seguir improvisando. Tenemos las herramientas, los marcos y la experiencia; ahora necesitamos voluntad política y compromiso financiero, para desarrollar y sostener sistemas educativos sensibles a las crisis.
Sussana: Gracias también, Faiza. Coincidiendo con esta reflexión, la región vive una emergencia educativa silenciosa. Las cifras son alarmantes: más de 80 millones de niños, niñas y adolescentes fuera del sistema educativo, millones desplazados por desastres o violencia, y enormes brechas de aprendizaje. La educación está dejando de ser un camino hacia la equidad y se está convirtiendo en un reflejo de la desigualdad estructural. Como señala el informe del Banco Mundial junto a UNICEF y UNESCO, tras el impacto del COVID-19 en nuestra región se prevé que cuatro de cada cinco estudiantes de sexto grado no alcanzan el nivel mínimo de comprensión lectora. Esto sin contar la deserción escolar, que, según la OEA, en 2022 en América Latina alcanzaba el 19% en primaria, y el 37% en jóvenes entre los 15 y los 19 años.
El financiamiento actual es insuficiente e inestable. Si la EeE continúa recibiendo menos del 3% del financiamiento humanitario global, no podremos garantizar una respuesta adecuada. Pero más allá de los fondos, lo que está en juego es el reconocimiento del valor estratégico de la educación en contextos de crisis, como un vehículo para proteger a la niñez, para construir resiliencia comunitaria y para garantizar la continuidad de otros servicios vitales como salud, agua y saneamiento, protección o apoyo psicosocial.
Desde GRE-LAC trabajamos para que los actores humanitarios, los ministerios de educación y los socios del desarrollo adopten una visión integrada y multisectorial. Ya no podemos pensar en educación como un sector aislado. Es el eje que articula la respuesta a las crisis y debe posicionarse como tal en cada plan, presupuesto y decisión.
Faiza: Totalmente de acuerdo. Se habla mucho de la necesidad de cambiar las estructuras de provisión de EeE para que sean más lideradas localmente y menos dependientes de donantes tradicionales. ¿Cómo se traduce eso en América Latina?
Sussana: En nuestra región, localización significa empoderamiento real, no solo descentralización técnica. En muchos contextos, las organizaciones locales siguen siendo vistas como ejecutoras, no como tomadoras de decisiones. Eso debe cambiar. Las comunidades conocen sus necesidades, sus contextos y también sus soluciones. Lo que necesitan es acceso a financiamiento directo, participación en los espacios de gobernanza y apoyo sostenido para desarrollar sus capacidades institucionales.
Desde el GRE-LAC estamos fortaleciendo los mecanismos de coordinación nacionales, integrando la gestión del riesgo y la respuesta a la crisis migratoria en los planes sectoriales de educación y promoviendo herramientas como el enfoque de Escuelas Seguras, que se basa precisamente en la apropiación local del proceso educativo incluso en crisis. Esta postura no demerita ni busca eliminar nuestro trabajo regional, al contrario, nos ha permitido establecer una visión amplia que busca promover y lograr una verdadera localización. Hemos aprendido que la localización necesita flexibilidad administrativa, menor carga burocrática y más confianza por parte de los donantes y agencias internacionales. Por ejemplo, apoyar directamente a los actores comunitarios para diseñar e implementar estrategias de respuesta, establecer fondos de riesgo o anticipación educativa a nivel local, e incluir a las redes locales en los mecanismos regionales de decisión, puede marcar una diferencia significativa.
Ruth: Así es. La localización efectiva no se trata solo de transferir funciones, sino de redistribuir poder. Para que esto sea posible, debemos revisar profundamente los modelos actuales de financiación humanitaria. Muchas organizaciones locales no acceden a fondos por barreras técnicas, requisitos administrativos complejos o falta de reconocimiento institucional.
Los Ministerios de Educación deben contar con un fondo de preparación y respuesta del sector que garantice respuestas rápidas y coordinadas desde el primer día de la emergencia y que involucre tanto a actores nacionales como locales. Es necesario crear fondos educativos adaptados a contextos de crisis que sean accesibles para actores comunitarios, y que incluyan planes de contingencia y mecanismos de activación previamente acordados. También es necesario invertir en sistemas de monitoreo y evaluación liderados localmente, para que puedan demostrar impacto, generar evidencia y escalar sus intervenciones.
La participación activa de los actores locales no es solo deseable; es indispensable para lograr sostenibilidad, pertinencia cultural y legitimidad social. Y como mencionaba Faiza en espacios anteriores, debemos pasar del simbolismo a la sustancia. Eso significa abrir espacio, ceder control y apostar por la transformación desde lo local.
Faiza: Así es, y ¿cómo pensáis vosotras que podemos avanzar hacia un modelo de EeE verdaderamente transformador, resiliente y sostenible?
Ruth: En primer lugar, aceptando que las crisis no son excepcionales. Son parte del nuevo contexto educativo. Por eso, no podemos seguir diseñando sistemas pensados para la estabilidad. Debemos diseñar pensando en la disrupción, y construir con base en la resiliencia.
Eso implica integrar la gestión del riesgo, la adaptación climática y la migración en los planes educativos desde el nivel nacional hasta el comunitario. Implica también diversificar las fuentes de financiamiento e innovar en los mecanismos de protección y continuidad del aprendizaje: educación a distancia, currículos adaptados, espacios seguros alternativos, protección psicosocial y más.
Sobre todo, significa que la educación debe ser el eje de cualquier estrategia humanitaria, de desarrollo y de paz. La EeE debe dejar de ser la excepción y convertirse en el nuevo estándar para sistemas educativos adaptativos, centrados en el aprendizaje y construidos con la comunidad.
Los Ministerios de Educación desempeñan un papel central e insustituible en la construcción de un modelo de Educación en Emergencias (EeE). Como entes rectores del sistema educativo, tienen la responsabilidad de liderar la integración de políticas públicas que fortalezcan la preparación, respuesta y recuperación ante crisis. Esto implica no solo garantizar la continuidad del aprendizaje en contextos adversos, sino también promover sistemas educativos sensibles a las crisis, con marcos normativos, presupuestos y capacidades institucionales que prioricen a las niñas, niños y adolescentes más vulnerables. Su liderazgo es clave para articular esfuerzos intersectoriales, movilizar recursos y asegurar que la educación sea reconocida como un derecho que se debe garantizar en todo momento, incluso en las crisis.
Sussana: Totalmente. Para que la EeE sea verdaderamente transformadora, hay que conectar la acción inmediata con las prioridades a mediano y largo plazo. No podemos seguir repitiendo modelos cortoplacistas o fragmentados. Debemos avanzar hacia respuestas integradas que combinen acción humanitaria, desarrollo y reducción de riesgos.
Por eso, desde GRE-LAC impulsamos alianzas entre actores educativos, ambientales, de protección, salud y desarrollo económico. Las soluciones deben estar alineadas con las prioridades nacionales, pero también contar con el respaldo de la cooperación internacional y el liderazgo de las comunidades.
La educación debe ser parte de los planes de adaptación climática, de los fondos de acción anticipatoria, de los sistemas de alerta temprana, y de las inversiones sostenidas en las personas. Solo así garantizaremos una educación que no solo sobreviva a las crisis, sino que las transforme en oportunidades de cambio estructural.
Reflexiones finales
Faiza: Muchas gracias a ambas, son reflexiones muy relevantes. Gran parte de lo que hemos debatido apunta a una conclusión importante: Invertir en educación en situaciones de emergencia no es sólo un imperativo ético; es una inversión estratégica en resiliencia, cohesión social y desarrollo sostenible. Para cerrar, ¿cuál es el mensaje más urgente que el GRE-LAC quiere transmitir hoy?
Ruth y Sussana: Pues lo que queremos transmitir es que, hoy, frente a los recortes y la redefinición del sistema humanitario, necesitamos decisiones valientes. Urgimos a los donantes, gobiernos y actores humanitarios a priorizar la educación en todos los niveles de respuesta, planificación y financiamiento.
Por esta razón, urge una respuesta educativa con carácter regional que sea inclusiva, segura, multisectorial, localizada y que garantice el derecho a aprender en entornos protectores. Frente a los recortes presupuestarios y las nuevas de prioridades humanitarias, el GRE-LAC hace un llamado urgente a los donantes, gobiernos y actores humanitarios a que:
- Garanticen que la educación sea considerada esencial desde el primer momento de cualquier respuesta de emergencia, fortaleciendo la implementación del enfoque de Escuelas Seguras como base de protección y continuidad educativa.
- Prioricen la educación en emergencias y la gestión del riesgo del sector educativo en los Planes de Necesidades y Respuestas Humanitarias (HNRP) y en toda la redefinición estratégica del sistema humanitario en América Latina y el Caribe.
- Aumenten significativamente la inversión en educación en emergencias y la gestión del riesgo del sector educativo asegurando un financiamiento suficiente, con fondos flexibles, plurianuales y sostenidos para responder a las necesidades educativas de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en contextos de crisis.
- Reconozcan el carácter multisectorial de la educación en emergencias, cuyo papel es fundamental para el cumplimiento de derechos asegurados a través de la acción en otros sectores como salud, nutrición, protección, agua y resiliencia comunitaria.
- Garanticen la participación activa de los grupos, clústeres y redes de educación en emergencias en los procesos de planificación, respuesta y toma de decisiones humanitarias a nivel regional y nacional.
¿Cuál es el futuro de la EeE?
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