¿Cómo es una localización significativa? En conversación con Hani Mansourian

Con el aumento de las crisis globales y la reducción de la financiación tradicional de los donantes, es más importante que nunca replantearse cómo apoyamos la educación y la protección de la niñez en situaciones de emergencia. En esta conversación, Hani Mansourian, director de la Alianza para la Protección de la Niñez y la Adolescencia en la Acción Humanitaria, y Faiza Hassan, directora de la Red Interagencial para la Educación en Situaciones de Emergencia, exploran cómo convertir la retórica de la localización en un cambio práctico y real. Debaten cómo las reformas estructurales pueden apoyar las respuestas lideradas a nivel local, que están mejor equipadas para resistir futuras crisis.
Localización significativa
Faiza: Hola, Hani, me alegro mucho de hablar contigo. A medida que disminuye la financiación de los donantes, la localización se está convirtiendo en la respuesta por defecto. Pero el término tiene diferentes significados para diferentes personas. Para empezar: ¿qué es para ti una localización significativa?
Hani: Para mí, una localización significativa significa liberar el poder protector inherente de las comunidades para apoyarse mutuamente en tiempos de crisis, para mantener a sus hijos e hijas seguros y protegidos, para apoyar su bienestar y su recuperación del daño. No se trata de «empoderar» a otros, como si ese poder no existiera ya, sino de reconocer, habilitar y crear espacio para la acción liderada por la comunidad.
Con demasiada frecuencia, oímos términos como «creación de capacidad» o «empoderamiento» que sugieren que las comunidades parten de cero. Pero la historia y la experiencia vivida cuentan una historia diferente: las comunidades siempre se han organizado para proteger a sus niños y niñas, y a sus miembros vulnerables, ya sea mediante la búsqueda de familiares, el cuidado por parte de parientes o la creación de lugares seguros para la niñez. Ellas conocen mejor que nadie sus realidades, sus riesgos y sus recursos.
Una localización significativa reconoce que la comunidad internacional nunca puede preocuparse más por un niño que su propia comunidad. El papel de la comunidad internacional, entonces, es eliminar las barreras —financieras, estructurales, políticas— que impiden a las comunidades tomar la iniciativa, ya sea a través de ONG locales formales o de redes sociales informales pero profundamente eficaces.
Faiza: En muchos contextos, la localización sigue significando subcontratar a actores locales en lugar de transferir el poder de decisión. ¿Qué se necesitaría para pasar del mero simbolismo al liderazgo real por parte de las organizaciones locales y nacionales?
Hani: Para pasar del simbolismo al liderazgo genuino por parte de las organizaciones locales y nacionales, la comunidad internacional —incluidos los donantes— debe afrontar primero una verdad incómoda: gran parte de nuestro enfoque actual sigue arraigado en dinámicas coloniales. A pesar de décadas de avances, la acción humanitaria sigue centrándose con demasiada frecuencia en salvadores externos que llegan de improviso, en lugar de en comunidades que dan forma y lideran su propia respuesta.
La arquitectura humanitaria existente se basa en un modelo occidental que privilegia a los actores internacionales —agencias de la ONU, ONG internacionales e instituciones donantes— mientras que trata a las organizaciones locales como subcontratistas en lugar de líderes estratégicos.
El cambio real requiere un cambio de mentalidad, reconociendo que:
- Los actores locales son los que más interés tienen en el bienestar de sus hijos, hijas, familias y comunidades.
- Sus modelos operativos son más rentables y, a menudo, pueden aprovechar los recursos locales y el capital social.
- Poseen un profundo conocimiento del contexto —del idioma, la cultura y los matices políticos— que los actores internacionales nunca podrán replicar por completo.
- Están presentes antes, durante y después de las crisis, lo que los hace esenciales tanto para la respuesta inmediata como para la recuperación a largo plazo.
Esto no significa que los actores internacionales no tengan ningún papel, pero sí significa que ese papel debe evolucionar. El camino a seguir pasa por redefinir la colaboración como verdaderamente igualitaria, con los actores internacionales desempeñando un papel complementario: compartiendo el poder, transfiriendo recursos y confiando en el liderazgo de quienes están más cerca de la crisis.
Reformando los mecanismos de financiación
Faiza: Un problema clave es que muchos actores locales no pueden acceder a financiación directa, flexible o a largo plazo. ¿Qué prácticas o barreras estructurales deben cambiar los donantes para que la financiación directa sea realista y escalable?
Hani: El primer y más importante cambio necesario es un giro en la perspectiva de los financiadores internacionales. Los donantes —incluidas las agencias bilaterales, las fundaciones y los intermediarios, como las agencias de la ONU y las ONG internacionales— deben dejar de esperar que las organizaciones locales se adapten a los sistemas impuestos desde fuera para poder acceder a la financiación.
Esto no quiere decir que la debida diligencia no sea importante, porque sí lo es. Pero cuando el punto de partida de una asociación es «Debéis realizar cambios estructurales significativos antes de que podamos siquiera considerar trabajar con vosotros», se refuerza el desequilibrio de poder y se socava la propia noción de asociación.
En cambio, los financiadores deberían preguntarse: ¿Cómo podemos encontrarnos con los actores locales y nacionales allí donde se encuentran? ¿Qué sistemas, apoyo o adaptaciones podemos ofrecer para que la financiación sea más accesible, flexible y a largo plazo? El progreso real llegará cuando la carga de la adaptación ya no recaiga de manera desproporcionada sobre los actores locales, sino cuando los donantes asuman la responsabilidad de transformar sus propios sistemas para que sean inclusivos, sensibles al contexto y verdaderamente habilitadores.
Faiza: ¿Existen ejemplos, ya sean fondos comunes, movimientos sociales o modelos de financiación pública, que muestren cómo se puede estructurar la financiación para potenciar realmente el liderazgo local?
Hani: Un modelo que quiero destacar proviene de mi experiencia inicial trabajando con una ONG local en Irán, justo después de la universidad. Esta organización tomó la decisión deliberada de no depender de grandes subvenciones del gobierno o de donantes internacionales. Su filosofía era clara: eran del pueblo, para el pueblo, y por lo tanto, su financiación debía seguir arraigada en la comunidad. Mantuvieron su trabajo principalmente a través de pequeñas donaciones de particulares y empresarios locales de todo el país. En ocasiones, se asociaban con agencias de la ONU o aceptaban subvenciones internacionales, principalmente para la respuesta de emergencia en la fase inicial, pero nunca de una manera que comprometiera su independencia.
Gracias a este modelo de financiación, no estaban sujetos a las prioridades de los donantes ni a las cambiantes agendas políticas. Podían ejercer un liderazgo local genuino, establecer sus propias prioridades y rendir cuentas a sus comunidades, no a financiadores lejanos. Fue un poderoso ejemplo de cómo la financiación arraigada en la comunidad puede crear las condiciones para la autonomía y el impacto sostenible.
Liderazgo nacional
Faiza: Los gobiernos suelen ocupar un lugar central en los sistemas educativos y de protección de la niñez, pero a veces quedan marginados en las respuestas humanitarias. ¿Qué papel deben desempeñar los gobiernos nacionales a la hora de impulsar respuestas locales en materia de educación y protección de la niñez durante las crisis, y qué debe cambiar para que eso suceda?
Hani: El sistema humanitario ha sido durante mucho tiempo culpable de marginar a los gobiernos nacionales en la respuesta a las crisis, incluso en el sector educativo. Si bien hay contextos —como cuando un gobierno es parte en un conflicto o comete actos de violencia contra su propio pueblo— en los que la participación debe calibrarse cuidadosamente, estas situaciones son la excepción, no la norma.
En muchas crisis, los gobiernos nacionales deben ser reconocidos como los actores centrales en la gestión de las respuestas educativas. Son ellos quienes tienen el mandato, la infraestructura y la responsabilidad a largo plazo del sistema educativo. Los actores humanitarios, tanto la sociedad civil local como las organizaciones internacionales, deben apoyar y reforzar el liderazgo nacional, en lugar de sustituirlo o pasarlo por alto.
Lamentablemente, los sistemas actuales suelen hacer lo contrario. Por ejemplo, el sistema de clústeres, aunque eficaz en muchos aspectos, ha socavado involuntariamente en algunos contextos las funciones de coordinación del gobierno. Los actores humanitarios suelen operar de forma aislada, establecer estructuras paralelas y aplicar soluciones a corto plazo sin alinearse con los planes o sistemas educativos nacionales. Esta fragmentación no solo reduce la eficiencia, sino que también puede debilitar la apropiación y la sostenibilidad nacionales.
Para cambiar esto, necesitamos un cambio de paradigma en la forma en que se conciben y se implementan las respuestas educativas humanitarias:
- Los trabajadores humanitarios deben considerarse responsables ante los sistemas nacionales, y no solo ante los donantes o las normas internacionales.
- La financiación de los donantes debe dar prioridad al fortalecimiento de los mecanismos nacionales de coordinación y a la integración de la acción humanitaria, incluida la educación, en los planes nacionales, incluso en entornos frágiles.
- El sector educativo, a nivel mundial, debe invertir en el desarrollo de la capacidad de los Ministerios de Educación para asumir el liderazgo en contextos de crisis, en lugar de dar por sentado que no pueden hacerlo.
- Por último, debemos alejarnos de la idea de que la urgencia justifica pasar por alto el liderazgo nacional. La rapidez no debe conseguirse a costa de la legitimidad y el impacto a largo plazo.
Solamente poniendo a los gobiernos en el centro, cuando así sea apropiado, podremos construir respuestas educativas verdaderamente sostenibles y dirigidas localmente en tiempos de crisis.
Reflexiones finales
Faiza: Muchas gracias, Hani, por esta conversación tan enriquecedora y oportuna. ¿Alguna reflexión final por tu parte?
Hani: A lo largo de estos debates, ya sea sobre financiación, liderazgo o coordinación, el hilo conductor es la necesidad de un cambio genuino de mentalidad: pasar del control a la confianza, de la sustitución al apoyo y del paralelismo a la colaboración. Una localización significativa no consiste en pedir a los actores locales y nacionales que se adapten a los sistemas internacionales, sino en transformar esos sistemas para que se adapten a las comunidades tal y como son, respetando la legitimidad y el liderazgo que ya poseen. Los gobiernos deben desempeñar un papel central en la respuesta a las crisis siempre que sea posible, y las organizaciones locales deben participar como socios en igualdad de condiciones, no como subcontratistas.
Para terminar, quiero volver a una dimensión vital de la localización que a menudo se pasa por alto: la colaboración intersectorial. Siempre me ha incomodado que nos acerquemos a los actores locales a través de lentes sectoriales estrechas —ya sea la protección de la niñez, la educación o la salud— cuando sabemos que los niños y las niñas no experimentan las crisis de forma aislada. Durante el tiempo que trabajé con una ONG local, nuestro enfoque fue siempre holístico, basado en las necesidades reales de los niños, las niñas y las familias, y no en las categorías de los proyectos. A medida que avanzamos, espero que las crecientes demandas de colaboración intersectorial conduzcan a enfoques más coordinados y armonizados de la localización entre los actores sectoriales, incluidas la Alianza y la INEE. Esto no solo reduciría las ineficiencias y el cansancio de los actores locales, sino que nos acercaría a un modelo respetuoso y basado en principios de verdadera colaboración.
¿Cuál es el futuro de la EeE?
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