Priorizar, proteger y planificar la educación

Mensajes de abogacía de la INEE durante y después de la pandemia del COVID-19

empty classroomEstos mensajes con recomendaciones están diseñados para influir en el diálogo y el debate político a fin de garantizar una educación segura, inclusiva, justa y de calidad para todos los niños y niñas afectadas por conflictos y crisis durante la pandemia del COVID-19. Los mensajes - desarrollados en conjunto con socios y extraídos de una variedad de respuestas en desarrollo - se dividen en secciones: a) una breve introducción; (b) los mensajes clave para priorizar, proteger y planificar; y (c) mensajes temáticos, centrados en grupos específicos de estudiantes o temas específicos.

Se  alienta a los miembros de la INEE a utilizar y adaptar los mensajes de acuerdo con sus propias circunstancias y necesidades. Los miembros también pueden desarrollar una estrategia de abogacía más completa como parte de su respuesta al COVID-19 y se les anima a utilizarel Formato de Estrategia de Abogacía de la INEE.

  1. Antecedentes: los niños, niñas y jóvenes en contextos de crisis no deben quedar incluso más atrás

    Cada año, millones de niños, niñas y jóvenes pierden su derecho a la educación. En 2019, 258 millones de niños y niñas nunca habían puesto un pie en un aula, en gran parte como resultado de la discriminación por razones de sexo, discapacidad y pobreza, y el impacto de los conflictos y las crisis, incluidos el desplazamiento forzado y la migración.

    La pandemia del COVID-19 ha aumentado exponencialmente el número de estudiantes que no asisten a la escuela, con casi el 90 % de los estudiantes del mundo – más de 1,5 mil milllones – afectados por cierres escolares en 186 países. A medida que los niños, niñas y jóvenes de todo el mundo se enfrentan a la interrupción de su educación debido a la COVID-19, es fundamental garantizar que su aprendizaje y bienestar sigan siendo una prioridad. Dar prioridad a las oportunidades de aprendizaje seguras y de calidad para todos aquellos afectados por las crisis anteriores a la de la COVID-19 sigue estando en la primera línea de trabajo de la INEE, especialmente cuando los niños, niñas y los jóvenes en esos contextos se ven afectados de manera desproporcionada por la pandemia.  

    Los derechos de los niños, niñas y de los jóvenes no se suspenden durante una emergencia. Esto incluye el derecho a la educación. Una educación de calidad protege el desarrollo cognitivo y apoya el bienestar psicosocial. Esto da esperanza a los niños y niñas en tiempos de crisis.

    Todas las partes interesadas (Gobiernos nacionales y subnacionales, gestores escolares, docentes, la comunidad internacional de donantes, las agencias de la ONU, ONG nacionales e internacionales, padres, cuidadores y comunidades locales) necesitan trabajar juntos para brindarle a los niños, niñas y jóvenes seguridad, apoyo y educación durante y después de la pandemia. También es necesario establecer planes coordinados y flexibles para cuando sea seguro reabrir los centros educativos. Estos deben garantizar la vuelta segura a clases y custodia de los niños, niñas y jóvenes, así como mitigar los impactos a largo plazo sobre la educación. Es fundamental garantizar que los niños y niñas más vulnerables (incluidos los que nunca han ido a la escuela o que han interrumpido su educación por conflictos o crisis) no se queden aún más rezagados.

  2. Priorizar y financiar la educación en contextos de crisis

    Debemos asegurar que la educación se priorice en todas las respuestas nacionales, regionales y globales de la COVID-19 y que continúen la enseñanza y aprendizaje de calidad. La educación es un derecho humano universal que no se suspende durante una emergencia. La continuación del aprendizaje es la prioridad número uno para los padres, niños, niñas y jóvenes durante cualquier crisis.

    Mensajes clave

    • La política, planificación y financiación de la respuesta ante la COVID-19 deben incluir educación de calidad en todas las respuestas locales y nacionales y en los planes de recuperación durante y después de la crisis de la COVID-19. La equidad y la inclusión deben ser prioritarios en los planes de respuesta educativos, con estrategias específicamente diseñadas para los niños, niñas y jóvenes que no habían ido antes a la escuela. Las políticas e intervenciones relativas a la COVID-19 deben satisfacer las necesidades y los riesgos singulares a los que se enfrentan los niños, niñas y jóvenes más vulnerables.
       
    • Las oportunidades de aprendizaje durante los cierres escolares no deben exacerbar aun más las desigualdades educativas por razones de género, pobreza, discapacidad, etnia, religión, ubicación geográfica, condición de refugiado y otros factores.  
       
    • Los refugiados, los inmigrantes, así como los niños, niñas y jóvenes internamente desplazados deben ser incluidos en la respuesta educativa nacional y subnacional a la COVID-19 y en los planes de recuperación.
       
    • Todas las partes involucradas deben garantizar una respuesta educativa ante la COVID-19 que tenga en cuenta las cuestiones de género. Las niñas y las mujeres jóvenes en contextos de conflicto y crisis ya se enfrentan con barreras para acceder a una educación de calidad. Es probable que la brecha entre el número de niñas y niños que no van a la escuela aumente debido a la COVID-19, ya que las niñas tienen menos probabilidades de regresar a la escuela después de cierres prolongados de los centros escolares. Es prioritario asegurar que las niñas, junto con otros grupos marginados, incluidos los niños y jóvenes con discapacidad, no se queden rezagadas como consecuencia de la pandemia.
       
    • Los datos desglosados por edad, sexo, discapacidad y riqueza deben recopilarse como una prioridad para entender cómo la COVID-19 afecta a los estudiantes de manera diferente y para evaluar adecuadamente los factores de riesgo para diferentes sectores de la población.
       
    • Los Gobiernos deben mantener o aumentar la inversión en educación al menos al 20 % de su presupuesto nacional, priorizando la inversión para garantizar que los niños, niñas y jóvenes más marginados tengan acceso a una educación de calidad durante y después de la crisis.  
       
    • La campaña para la COVID-19 de las Naciones Unidas (2 000 millones de dólares estadounidenses), que incluye la educación, debe ser completamente financiada por parte de los donantes. La educación debe recibir un porcentaje suficiente de la financiación general para garantizar que esta continúe y se fortalezca durante y después de la crisis de la COVID-19. Antes de la crisis, los fondos humanitarios ya eran insuficiente, ya que sólo el 2,1 % de dichos fondos estaban destinados a la educación según el Informe de Seguimiento Mundial de la Educación de la UNESCO. Antes de la COVID-19, se pedía a los donantes que aumentaran su asignación para la educación a un mínimo del 10 % de su presupuesto humanitario general.
       
    • Los donantes deben mantener los compromisos existentes y aumentar las asignaciones a Education Cannot Wait (ECW) de respuesta ante la COVID-19, así como a la Asociación Mundial para la Educación, para asegurar un desarrollo adecuado y armonizado de la financiación de la educación durante la actual pandemia, y a largo plazo, para financiar la fase recuperación y el logro del ODS4.  
       
    • La orientación y las herramientas para docentes y profesionales de la educación deben priorizar por el uso de  oportunidades de enseñanza a distancia de emergencia que sean de fácil utilización y calidad para niños, niñas y jóvenes, tales como kits de aprendizaje a domicilio impresos, aprendizaje en línea, radio y televisión. Estos deben adaptarse en función de los canales más apropiados para un contexto dado. Todos los programas de aprendizaje a distancia en emergencia y los paquetes deben adherirse a las Normas Mínimas de la INEE para la Educación.
       
    • Las respuestas educativas a la COVID-19 deben coordinarse adecuadamente con diversos sectores, tales como el sanitario, agua, saneamiento e higiene y protección de la infancia. Deben identificarse las áreas de colaboración, teniendo en cuenta las fortalezas y la capacidad de cada sector. Los mecanismos de coordinación humanitaria existentes, como los Cluster de educación y los grupos de trabajo sectoriales, se deben utilizar y dotar de recursos para maximizar la eficiencia y la eficacia de las respuestas humanitarias. El apoyo a la arquitectura existente garantizará que las respuestas a la COVID-19 se basen y se integren en las respuestas más amplias de educación en situaciones de emergencia a medida que los países avancen por las diferentes fases de la respuesta a la COVID-19 y continúen implementando sus planes humanitarios.
       
    • Las políticas, programas y fondos de respuesta a la COVID-19 deben apoyar a las familias y cuidadores para promover el aprendizaje y el bienestar de los niños y niñas en el hogar. También deben proporcionar recursos dedicados a ayudar a las familias, cuidadores y docentes a desarrollar las habilidades socioemocionales de los niños y niñas junto con las habilidades académicas tradicionales.
  3. Proteger a los niños, niñas y jóvenes y garantizar un enfoque integral del bienestar

    Todas las partes involucradas deben garantizar que los niños, niñas y jóvenes estén protegidos contra los riesgos en la escuela, el hogar y la comunidad. Esto incluye asegurar que haya instalaciones adecuadas de agua, saneamiento e higiene (WASH), así como programas de recomendaciones para el comportamiento y otras medidas de salud, bienestar y protección, incluidas aquellas para reducir o eliminar la violencia de género.

    Mensajes clave

    • La educación segura y de calidad, incluida la enseñanza a distancia de emergencia, puede ofrecer medidas de protección y socorro durante tiempos de crisis, incluida la pandemia de la COVID-19. Se debe apoyar a las escuelas, docentes, padres y cuidadores para que envíen mensajes de seguridad y protección, adecuados para la edad de niños, niñas y jóvenes, que ayuden a mitigar el riesgo de infección, promuevan el bienestar y reduzcan el estrés y la ansiedad. 
       
    • Garantizar a todos los niños, niñas, jóvenes, padres y cuidadores  el acceso a información veraz para favorecer la protección de la niñez presentada de manera tal que reduzca el miedo y la angustia, tranquilice y fomente la adhesión a los mensajes de salud. También se aconseja a los educadores, padres, cuidadores y comunidades que implementen de manera sistemática intervenciones psicosociales prácticas y de buena calidad, como se describe en apoyo para el bienestar psicosocial y el aprendizaje social y emocional de los estudiantes.
       
    • Integrar la salud mental y el apoyo psicosocial en todas las actividades destinadas a apoyar a los niños, niñas y jóvenes durante el cierre de las escuelas y tras su regreso a las aulas. Casi el 90 % de los estudiantes de todo el mundo no está asistiendo a la escuela y se enfrenta a la imposibilidad de aprender, la alteración de la rutina, la falta de comunicación con los amigos, la incertidumbre sobre el futuro, así como las preocupaciones relativas al virus en sí, incluidos los riesgos para la salud propia y la de sus seres queridos.
       
    • Incluir en el desarrollo y lanzamiento de herramientas de aprendizaje aspectos relacionados con la protección infantil, prestando especial atención a los niños, niñas y jóvenes más vulnerables. Estas consideraciones han de ajustarse a las Normas Mínimas de la INEE para la Educación y las Normas Mínimas para la Protección de la Infancia . Dichos programas destinados a niños, niñas y jóvenes refugiados, inmigrantes y desplazados internos deben adecuarse, según corresponda, a los planes de estudios y métodos de enseñanza del país de acogida.
       
    • Se debe informar a los docentes y a los padres o cuidadores sobre los principios de la prevención de la explotación y abuso sexual (PSEA, por sus siglas en inglés), la protección de la niñez, la reducción del riesgo de violencia de género y las prácticas seguras de derivación.
       
    • Utilizar mensajes y recursos educativos apropiados a la edad sobre el lavado de manos, el distanciamiento social y la prevención de la propagación de «gérmenes» que permitan a docentes, padres y cuidadores hablar sobre la crisis actual y tranquilizar a los niños y niñas.
       
    • En aquellos lugares donde las escuelas permanecen abiertas, se deben tomar las medidas necesarias para proteger a los niños, niñas y jóvenes, no solo de las consecuencias para la salud de la COVID-19, sino también de otros riesgos para el bienestar. Todas las autoridades educativas deben revisar la Nota técnica: Protección de la niñez durante la pandemia del coronavirus  con el fin de evaluar los riesgos que afectan a los niños y niñas en su propio contexto.
       
    • Reconocer que es probable que el cierre de las escuelas resulte en un impacto en la economía y la salud mental de las familias y que los efectos secundarios aumenten el riesgo de trabajo infantil y otras amenazas.
       
    • Brindar apoyo económico adicional a docentes, padres y cuidadores.
       
    • Mantener los niveles de nutrición infantil en aquellos lugares donde previamente se haya proporcionado alimentos en las escuelas y ofrecer alternativas a los programas de alimentación escolar. Para ello, se pueden realizar transferencias en efectivo, entrega de cupones de alimentos o disponiendo de otros procedimientos.
       
    • Continuar protegiendo los espacios de aprendizaje. Independientemente de la pandemia de COVID-19, los espacios de aprendizaje, los docentes y los estudiantes pueden seguir siendo objetos de ataques. Los Gobiernos deben apoyar la Declaración sobre Escuelas Seguras y garantizar que las escuelas no se utilicen como centros de salud o refugios.
       
    • El personal de la Educación en Situaciones de Emergencia (EiE) y la Alianza para la Protección de la Niñez y Adolescencia en la Acción Humanitaria (CPHA) debe colaborar para garantizar respuestas complementarias y ampliar su alcance. Los Gobiernos y los donantes deben financiar acciones conjuntas de la EiE y la CPHA a fin de maximizar los logros de ambos organismos.
  4. Plan para una vuelta segura a la escuela

    Las autoridades educativas y las escuelas deben diseñar estrategias de recuperación. La preparación para la reapertura segura de las escuelas debe comenzar a partir del comienzo de la crisis. Se debe prestar especial atención a las medidas de salud e higiene y asegurar que el sistema educativo esté preparado para abordar posibles problemas de protección tras la reapertura de las escuelas. Es imprescindible que los Gobiernos y los socios locales e internacionales tomen medidas para que los niños y niñas continúen aprendiendo mientras las escuelas están cerradas y se aseguren de que los sistemas educativos se fortalezcan para prepararse para la reapertura escolar. Esto significa reconocer que existe el riesgo de que muchos niños y niñas no regresen a la escuela después de una interrupción prolongada. Se deben adoptar medidas para reincorporar a los niños y niñas brindándoles clases de recuperación para asegurar su retención a largo plazo.

    Mensajes clave

    • Las autoridades sanitarias deben decidir cuándo reabrirán las escuelas. Todas las autoridades educativas deben respetar la Guía para la prevención y control de COVID-19 en las escuelas, publicada por UNICEF, la OMS y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y respaldada por el Comité Permanente entre Organismos.  Las escuelas deben reabrir solo cuando las autoridades sanitarias lo consideren seguro.
       
    • Cuanto antes puedan reabrirse las escuelas mejor: la experiencia previa en respuesta al virus del Ébola nos ha enseñado que el cierre prolongado de las escuelas provoca abandono escolar, mayores tasas de embarazos adolescentes y otros problemas de protección. Estos problemas pueden sobrecargar enormemente los sistemas y recursos del Gobierno durante la fase de recuperación.
       
    • Los docentes y los directores escolares deben participar en el proceso de toma de decisiones y  en la planificación del regreso a la escuela. Dentro de una comunidad, son los principales proveedores de información básica sobre prácticas seguras para el regreso a la escuela. También es necesario incluir  apoyo psicosocial (PSS) y aprendizaje socioemocional (SEL). Se deben brindar oportunidades de desarrollo de capacidades PSS y SEL a los docentes y al personal educativo no solo para que sean capaces de apoyar el retorno seguro y protegido de los estudiantes, sino también para su propio bienestar.
       
    • Fortalecer los sistemas educativos. Existe la oportunidad de «reconstruir mejor» después de la pandemia y abordar las debilidades pasadas, incluido el acceso a servicios de saneamiento adecuados  para todos los estudiantes. Durante esta crisis, los sistemas educativos pueden fortalecerse para prepararse para la próxima. Pocos países poseen planes de educación preparados para las crisis. Se debe capacitar a los planificadores educativos para que integren planes y presupuestos de contingencia en la planificación educativa de ámbito nacional y subnacional. 
       
    • Planificar, ofrecer y financiar clases adicionales de recuperación o  programas de educación  acelerada (AEP). Este tipode clases pueden ser necesarias antes o durante el regreso a la escuela para incluir lo que los estudiantes hayan perdido durante el cierre. Una herramienta útil para determinar el tipo de programa apropiado es el Árbol de decisión del Grupo de Trabajo de Educación Acelerada (AEWG). Es posible acceder a todas las herramientas y la orientación del AEWG en la página Educación acelerada   de la INEE.  
       
    • Mantener e incrementar los fondos para favorecer una transición de regreso seguro a la escuela. Para apoyar la reintegración de todos los niños y niñas en el sistema escolar, incluidos los grupos marginados, será esencial el acceso a mayores fuentes de financiamiento. Es posible que se requiera de fondos para monitorear la matricula y el abandono escolar. De esta manera, se puede realizar el seguimiento y apoyo a los estudiantes que, debido a la interrupción, se encuentren en riesgo de no poder regresar y permanecer en la escuela.
  5. Los docentes, los padres y los cuidadores necesitan ayuda específica.

    Uno de los aspectos más importantes de cualquier sistema educativo es contar con docentes competentes y cualificados. Es fundamental que apoyemos a los docentes mientras que ayudan a los estudiantes a continuar con su educación en medio del estrés provocado por el cierre de las escuelas. Cuando la capacidad de enseñar de los docentes se ve limitada, los padres y cuidadores suelen apoyar el aprendizaje de niños, niñas y jóvenes y, por lo tanto, tienen un papel importante en el desarrollo de las capacidades de adaptación de los estudiantes, así como en la promoción del bienestar y el aprendizaje.

    Los siguientes mensajes clave están adaptados de los mensajes elaborados por el Equipo de trabajo de Maestros por la Educación para Todos sobre la COVID-19. Se pueden encontrar recursos adicionales para apoyar a los docentes en contextos de crisis (TiCC) en la página del Grupo Colaborativo de la INEE sobre TiCC.

    Mensajes clave

    Incluir a los docentes en la difusión de conocimiento sobre COVID-19 y las respuestas ante la crisis

    • Asegurar que los docentes desempeñen un papel significativo en la toma de decisiones y en la elección de las intervenciones alternativas de enseñanza a distancia que les afectan en respuesta a la COVID-19.

    Preservar el empleo y los salarios de los docentes y del personal escolar

    • Los Gobiernos nacionales deben garantizar el salario de los docentes a pesar del cierre de escuelas. Se necesita contar con el apoyo de donantes que proporcionen un fondo multianual durante el cierre de las escuelas y la posterior reapertura.

    Velar por la salud, la seguridad y el bienestar de docentes, estudiantes, familias y cuidadores

    • Brindar recursos de apoyo específicos para promover el bienestar de los docentes, las familias y cuidadores, ya que ellos mismos se ven afectados por la crisis. Cuando los docentes, las familias y los cuidadores se encuentran bien, los mismos estarán en mejores condiciones para crear entornos seguros, enriquecedores y de apoyo para el desarrollo cognitivo, social y emocional de los estudiantes.

    Proporcionar capacitación y apoyo profesional

    • Capacitar a los docentes y demás miembros del personal para que puedan reconocer los signos de angustia e identificar y remitir a los niños y niñas con necesidades de protección infantil específicas o que se enfrentan otros riesgos para la salud física y mental como resultado de la COVID-19.
       
    • En caso necesario, fortalecer y mejorar la calidad y coordinación de oportunidades para el desarrollo profesional de los docentes por internet.
       
    • Capacitar a los docentes en la preparación de lecciones y material de apoyo de aprendizaje socioemocional para los estudiantes y proporcionarles recursos de aprendizaje a padres y cuidadores.
  6. Los niños, niñas y jóvenes refugiados, los que regresan, inmigrantes o desplazados internos se enfrentan a riesgos adicionales.

    El hacinamiento en muchos campamentos de refugiados, inmigrantes y desplazados internos y asentamientos urbanos puede contribuir a que la COVID-19 se extienda especialmente rápido en esos entornos. En estos contextos, los niños, niñas y los jóvenes se enfrentan a riesgos particulares y significativos.

    Mensajes clave

    Incluir a los refugiados, solicitantes de asilo y desplazados internos en las medidas de respuesta a la COVID-19

    • Los refugiados, inmigrantes, solicitantes de asilo y desplazados internos deben incluirse en todas las respuestas gubernamentales al COVID-19 para garantizar la continuidad de la educación. Estas respuestas deben reconocer que es probable que las comunidades de refugiados, inmigrantes y de acogida tengan acceso limitado a los recursos y conexión a internet. Algunos de estos problemas se pueden superar mediante el uso de los recursos de Aprendizaje Conectado de ACNUR.

    Priorizar los fondos para la educación para niños, niñas y jóvenes refugiados, inmigrantes y desplazados internos para evitar dificultades catastróficas

    • Los donantes, Gobiernos y la comunidad internacional deben dar prioridad a la inversión y respuesta para la niñez refugiada, inmigrante y desplazados internos, incluida la educación. Los brotes de la COVID-19 en entornos humanitarios podrían tener efectos catastróficos.
       
    • Deben proporcionarse fondos adicionales para reforzar las medidas de distanciamiento social y mejorar las instalaciones de agua, saneamiento e higiene para los refugiados, inmigrantes y desplazados internos, en particular los que viven en condiciones de hacinamiento.

    Alinear los programas de educación a distancia con los planes de estudio pertinentes

    • Los programas de educación, en la medida de lo posible, deben alinearse con los planes de estudio y métodos pertinentes. Esto facilitará, a largo plazo, un camino reconocible hacia una certificación equivalente a los requisitos del ministerio de educación.
  7. Las niñas y las jóvenes se enfrentan a obstáculos y riesgos adicionales

    Los brotes de enfermedades afectan de manera diferente a mujeres y hombres y pueden exacerbar las desigualdades existentes para las niñas y las jóvenes. Dichos brotes imponen barreras adicionales para la educación y aumentan el riesgo de explotación sexual y violencia de género. Las niñas y las jóvenes que viven en contextos de conflicto y crisis tienen ya más del doble de probabilidades de perder su derecho a la educación que los niños. Las tensiones adicionales impuestas a los sistemas educativos y a las respuestas ante el riesgo de la COVID-19, amenazan aún más el acceso y regreso a una educación de calidad de las niñas y las jóvenes. A medida que las escuelas cierran y las familias se ven sujetas a un mayor estrés debido a la crisis actual, las niñas y las jóvenes podrían enfrentarse a mayores responsabilidades domésticas y de cuidado y verse expuestas a un mayor riesgo de matrimonio infantil y embarazo precoz. Esto puede reducir sus oportunidades de educación durante la crisis y después de ella, así como aumentar las posibilidades de que abandonen la escuela.

    Mensajes clave 

    Incluir a las niñas y las jóvenes en la toma de decisiones para la respuesta a la COVID-19

    • Las mujeres y niñas deben ser incluidas en la toma de decisiones para la preparación y respuesta a la COVID-19 y se les debe garantizar representación en los espacios de políticas nacionales y locales de COVID-19, incluida la toma de decisiones que afectarán a su educación y su futuro.

    Tomar medidas específicas para garantizar que las niñas y las jóvenes tengan un acceso continuado a la educación y aprendizaje de calidad mientras las escuelas permanezcan cerradas.

    • Durante el cierre de las escuelas, las niñas y las jóvenes se encargan a menudo de cuidar a sus hermanos más pequeños y a otros miembros de la familia. Se debe asegurar que las medidas de respuesta tengan en cuenta el aumento de la carga de trabajo de cuidado no remunerado de niñas y jóvenes como consecuencia del cierre de las escuelas, así los efectos derivados sobre su educación.
       
    • Los Gobiernos deben trabajar en estrecha colaboración con los docentes, el personal escolar y las comunidades en general para garantizar que los planes de estudio, las actividades y los recursos de aprendizaje a distancia sean inclusivos y con perspectiva de género. La concienciación comunitaria sobre la importancia de la educación de las niñas debe continuar como parte de cualquier programa de educación a distancia.
       
    • En contextos en los que las soluciones digitales son menos accesibles, se deben adoptar enfoques de enseñanza a distancia que requieran menos tecnología y que incluyan perspectiva de género. Esto incluye el envío de materiales de lectura y escritura a las casas y el uso de emisiones de radio y televisión para llegar a los más marginados. Se debe garantizar que la programación y las estructuras de enseñanza sean flexibles y les permitan el aprendizaje a su propio ritmo para excluir a las niñas que a menudo asumen cargas de cuidado desproporcionadas.
       
    • De promedio, el acceso a internet móvil es a nivel global un 26 % menor para las niñas y mujeres que para los niños y hombres (OCDE, 2018, ONU Mujeres 2019). Por ello, se deben poner en marcha medidas para reducir el riesgo de acceso desigual a soluciones de enseñanza en línea u otras soluciones tecnológicas de aprendizaje para garantizar que niñas y jóvenes reciban formación sobre conocimientos y habilidades informáticas, incluidas las necesarias para mantenerse seguras en internet. Se debe garantizar que las niñas y mujeres tengan acceso a información sobre cómo protegerse a sí mismas y a sus familias en respuesta a la pandemia. Por lo general, las mujeres tienen menos acceso a la información y la tecnología que los hombres, pero desempeñan un papel fundamental como canalizadoras de información en sus comunidades.

    Mitigar el riesgo de explotación sexual y violencia de género mientras las escuelas permanezcan cerradas

    • Las niñas que no van a la escuela se enfrentan a mayores riesgos de violencia sexual y de género (SGBV, por sus siglas en inglés), matrimonio  y embarazo precoz. Se debe asegurar que todos los actores involucrados en la provisión de educación a distancia en situación de emergencia, incluidos los docentes, padres, cuidadores y actores no gubernamentales, tengan los conocimientos, las habilidades y el apoyo necesarios para mitigar los riesgos de violencia de género y prevenir la explotación y los abuso sexuales. Además, se debe proporcionar orientación sobre el uso de plataformas en línea, dispositivos móviles y otras medidas para actualizar las prácticas de derivación y mitigar mayores riesgos de violencia sexual y de género virtual.
       
    • Considerar formas innovadoras de abordar las necesidades de las niñas que pierden servicios básicos cuando las escuelas están cerradas, específicamente las comidas escolares y la protección. Esto significa poner a disposición en la escuela  puntos de acceso  para el apoyo psicosocial individual y la distribución de alimentos, trabajar intersectorialmente para garantizar que haya servicios sociales alternativos u ofrecer apoyo telefónico, mensajes de texto o a través de otros medios de comunicación.
       
    • Capacitar a los docentes sobre cómo incluir acceso a información clara sobre prácticas de derivación seguras y con perspectiva de género dentro de los materiales de enseñanza y aprendizaje.

    Tomar medidas para asegurar que las niñas regresen a la escuela después de la crisis  

    • Las epidemias anteriores han demostrado que las niñas enfrentan mayores obstáculos que los niños para regresar a la escuela después de la crisis. Las escuelas, los docentes, los padres y los encargados de formular políticas deben dar prioridad al regreso a la escuela para las adolescentes a fin de evitar el riesgo de mayores niveles de abandono escolar y efectos negativos a largo plazo en sus resultados educativos y socioeconómicos.
       
    • Garantizar enfoques de aprendizaje flexibles y permitir la promoción automática y oportunidades apropiadas en futuros procesos de admisión que reconozcan particulares desafíos  para las niñas. Esto incluye a las niñas embarazadas y a las madres jóvenes que a menudo se enfrentan al estigma y a las leyes discriminatorias de reingreso escolar que les impiden acceder a la educación. Los cursos de recuperación y de aprendizaje acelerado pueden ser necesarios para estas niñas que regresan a la escuela.
  8. Los niños, niñas y jóvenes con discapacidad necesitan respuestas educativas inclusivas

    Todos los niños y niñas tienen derecho a la educación, incluidos los con discapacidad. Sin embargo, incluso en entornos que no son de emergencia, la discapacidad sigue siendo un obstáculo importante para el acceso a la educación. En todo el mundo, la discapacidad supera a otros factores individuales y domésticas, como una barrera de acceso a la educación de calidad (Mizunoya et al, 2016). Durante la crisis de la COVID-19, el riesgo para los niños, niñas y jóvenes con discapacidad se agrava y los Gobiernos, los donantes, junto con todas las partes involucradas, deben tomar medidas específicas para proporcionar una educación inclusiva y de calidad. También es probable que los niños, niñas y jóvenes con discapacidad se enfrenten a mayores riesgos y sufran aún más desventajas en materia de acceso a la ayuda (incluidos alimentos, agua y refugio), precisamente porque no pueden acceder físicamente a los puntos de distribución de alimentos, puntos de agua, instalaciones sanitarias, escuelas, etc.

    Mensajes clave

    Involucrar a los niños, niñas y jóvenes con discapacidad, junto con demás actores relevantes, en las respuestas a la COVID-19

    • Involucrar a los niños, niñas y jóvenes con discapacidad y a sus cuidadores en las decisiones que afectan su educación y otras necesidades.
       
    • Durante las evaluaciones de las necesidades educativas para la respuesta ante la COVID-19, se debe establecer contacto con organizaciones y grupos representativos (tales como las organizaciones de personas con discapacidad) para obtener una visión completa sobre quienes están excluidos y qué se necesita para incluirlos. Esto debería coordinarse como parte de un enfoque multisectorial, incluyendo a los servicios de salud y protección.

    Los Gobiernos y los donantes deben financiar y ofrecer una educación a distancia de calidad para los niños, niñas y jóvenes con discapacidades, desde preescolar y en todos los niveles de educación.

    • Deben ponerse modalidades de enseñanza y aprendizaje a distancia apropiadas a disposición de niños, niñas y jóvenes con discapacidades. Las formas de entrega y los recursos deben adaptarse para que sean accesibles a los niños y niñas con distintos tipos de discapacidades, incluidos los que tienen deficiencias visuales o auditivas o necesidades educativas especiales.

    Implementar y financiar planes y políticas de protección

    • En contextos de emergencia, incluida la crisis de la COVID-19, los niños, niñas y jóvenes con discapacidades pueden enfrentarse a un mayor riesgo de violencia física y sexual. Los gobiernos, junto con otras partes interesadas, deben identificar cualquier riesgo mayor y garantizar que se implementan y financian políticas y planes de protección a nivel local y nacional.
  9. Los adolescentes y los jóvenes pueden ser parte de la respuesta

    Los adolescentes y los jóvenes actualmente son 1200 millones de la población mundial y se prevé que este sector aumente en 200 millones para 2050. En todo tipo de crisis, desde el cambio climático hasta en los conflictos armados, los jóvenes y las organizaciones dirigidas por jóvenes han tomado medidas rápidamente. Según los jóvenes de Youth Cafe, ahora está sucediendo lo mismo durante la pandemia de la COVID-19 y están haciendo campaña para lograr una mayor implicación.

     

    Mensajes clave

    Involucrar a jóvenes y adolescentes como parte de la respuesta a la COVID-19

    • Involucrar e incluir a los jóvenes en los debates, reuniones y toma de decisiones para abordar la crisis. Para hacerlo, hay que aprovechar el potencial de los jóvenes como colaboradores valiosos a la respuesta de la COVID-19. Trabajar en asociación con el sector juvenil para generar de manera conjunta soluciones prácticas a la actual crisis que puedan movilizar y aprovechar la energía y las ideas de los jóvenes.
       
    • Proporcionar una guía clara sobre cómo pueden participar los jóvenes de una manera que sea seguro tanto para ellos como para aquellos que estén tratando de ayudar.
       
    • Proporcionar mensajes claros y coherentes por grupos de edad, para que comprendan y aprecien plenamente las consecuencias del brote de COVID-19 en ellos, sus familias y comunidades.
       
    • Los ministerios pertinentes, incluidos los de educación, salud, agua, género, asuntos sociales, niñez y adolescencia, etc. deben establecer mecanismos funcionales de coordinación multisectorial a nivel nacional, local y escolar que incluyan a los jóvenes para garantizar una respuesta integral orientada a niños, niñas y jóvenes no escolarizados y garanticen el acceso continuo a los servicios que normalmente se prestan a través de las escuelas.

    Proporcionar apoyo psicosocial y aprendizaje socioemocional apropiado a la edad de los jóvenes vulnerables

    • Los jóvenes se están enfrentando a nuevas formas de estrés, y necesitan apoyo para afrontarlas y desarrollar resiliencia. El apoyo psicosocial y el aprendizaje socioemocional pueden facilitar y fomentar esta resiliencia, por lo tanto, una continuidad y un mayor acceso a estos servicios es vital.

    Financiar organizaciones dirigidas por jóvenes

    • Apoyar las organizaciones dirigidas por jóvenes con financiación flexible o reconvertir las actividades ya financiadas para permitir que las organizaciones apoyen a distancia el compromiso de los jóvenes.
  10. Las intervenciones en la primera infancia son importantes

    Mientras que la COVID-19 afectará a estudiantes de diferentes edades de distintas maneras, las necesidades críticas de los niños y niñas pequeñas y sus padres y cuidadores se encuentran en un riesgo mayor en estos momentos. Las familias se encuentran sin su acceso habitual al aprendizaje, al juego y los cuidados. Esto está desencadenando una crisis en el aprendizaje temprano, ya que las familias tienen que abordar conjuntamente el estrés y la pandemia, junto con la gestión de todo el aprendizaje y desarrollo de sus hijos e hijas.

    El desarrollo de la primera infancia (DPI) no se detiene durante una pandemia, por lo que es esencial que continúen las intervenciones en la primera infancia. Como Rose y Zubairi sugieren, «apoyar el aprendizaje temprano es la mejor inversión que un gobierno puede hacer, para la infancia y el país. Cada dólar invertido en la educación y el cuidado de la primera infancia puede conducir a un rendimiento de hasta 17 dólares para los niños y niñas más desfavorecidas». Sin embargo, a pesar del conocimiento sobre los beneficios de la intervención en la primera infancia, «el 85 % de los niños y niñas de los países con bajos ingresos NO tienen acceso a la educación preescolar. Se puede comparar con los países con ingresos altos, donde el 82 % está en escuelas de enseñanza preescolar». No se puede subestimar el estrés resultante de luchar por proporcionar cuidado infantil y educación para la primera infancia cuando los cuidadores se enfrentan a las tensiones adicionales de salir adelante con ingresos bajos o pérdida de ingresos, conflictos u otras crisis humanitarias.

    Mensajes clave

    Incluir a los padres y cuidadores en la elaboración de la respuesta a la COVID-19

    • Los padres y cuidadores deben participar desde el principio de los planes de respuesta y recuperación para asegurar que se utilizan sistemáticamente mensajes adecuados a la edad para fortalecer la resiliencia de los niños, niñas, sus padres y cuidadores.

    Proporcionar información precisa y consejos para padres y cuidadores sobre la COVID-19 

    • Animar y preparar a los padres y cuidadores para utilizar actividades de apoyo psicosocial y aprendizaje socioemocional simples, eficaces y apropiadas para la edad, que apoyen el bienestar de los niños, niñas y el desarrollo de habilidades de afrontamiento.
       
    • Desarrollar o fortalecer los mecanismos de protección social que aborden las necesidades de familias con niños y niñas pequeñas, incluidas transferencias de dinero, protección de los medios de subsistencia e intervenciones nutricionales y asistencia alimentaria durante la crisis (ECDAN).

    Recursos directos y diseños de programas para intervenciones para el DPI que incluyan juegos y cuidado.

    • Proporcionar intervenciones basadas en juegos de DPI apropiadas para la edad que fomenten el aprendizaje, desarrollo y bienestar de los niños y niñas.
       
    • Incluir a los padres y cuidadores en la elaboración de la respuesta y los esfuerzos de recuperación.

    Destinar fondos a intervenciones de DPI durante y después de la crisis

    • Incluir fondos para el desarrollo de la primera infancia y servicios de cuidado infantil en todas las respuestas nacionales a la COVID-19 (ECDAN).
       
    • Una vez que los escuelas estén reabiertas, los Gobiernos y los donantes deben aumentar sus asignaciones al DPI para responder al llamado de la Comisión de Educación para lograr la financiación pública para asegurar una educación preescolar de dos años en todos los países.
       
    • Todos los planes de respuesta humanitaria deben incluir objetivos que aborden de forma integral las necesidades de los niños y niñas de 0 a 5 años y los donantes que apoyan durante crisis humanitarias deben dar prioridad a la educación preescolar y al apoyo cognitivo temprano como parte de sus inversiones iniciales de emergencia y estrategias a largo plazo.
  11. Respuesta de la INEE al COVID-19

    La INEE ha respondido a la pandemia del COVID-19 a través de una colección de recursos seleccionados, una serie de seminarios web, entradas de blog y una Nota Técnica basada en las Normas Mínimas para la Educación de la INEE: Preparación, Respuesta y Recuperación como marco mundial para garantizar una educación de calidad en situaciones de emergencia.

    Cada uno de ellos está diseñado para ofrecer herramientas prácticas, apoyo e información durante la crisis de la COVID-19. La INEE también está desarrollando recursos de apoyo para nuestros miembros a fin de ayudar a fomentar el diálogo sobre políticas. Cuando es necesario, este llamado exige que se tomen medidas urgentes por parte de los políticos y tomadores de decisión para apoyar las necesidades de aprendizaje y desarrollo de los niños y niñas que viven en contextos de crisis y desplazamiento que también están afectados por la pandemia del COVID-19. Entre estos recursos, se encuentran:

    1. un conjunto de mensajes de abogacía para que los miembros los adapten a sus necesidades específicas y contextos;
       
    2. un informe de abogacía, El aprendizaje debe continuar: Recomendaciones para mantener a los niños y niñas seguras y aprendiendo, durante y después de la crisis del COVID-19 desarrollado en colaboración entre el Grupo de Trabajo de Abogacía de la INEE, Save the Children y UNICEF, con aportes de Plan Internacional, Finn Church Aid y Humanidad e Inclusión. El informe resume los impactos del COVID-19 en la educación y hace recomendaciones para asegurar que el aprendizaje continué incluso con los centros escolares cerrados;
       
    3. un seminario web de apoyo para la Educación en Emergencias durante la pandemia del COVID-19, que se basa en lo anterior y proporciona ejemplos por países de respuestas educativas al COVID-19.